Guillem Vives arrancará una nueva etapa en su trayectoria deportiva a partir de este próximo verano. Después de cerrar su segunda etapa en el Asisa Joventut, club al que regresó en 2021, el base catalán aportará su experiencia y calidad al Casademont Zaragoza, club con el que ha firmado hasta 2028.

Los aragoneses obraron el milagro de la salvación con un triple de Marco Spissu sobre la bocina con el que derrotaron al Breogán (94-95) y mandaron al Dreamland Gran Canaria a Primera FEB. El equipo volverá a contar con Gonzalo García de Vitoria como técnico, pero Vives es uno de los nuevos rostros del renovado proyecto zaragozano.

Un triste adiós

Vives se marcha de la Penya algo dolido por cómo se produjeron las formas de su adiós. Así lo manifiesta el talentoso director de juego en una entrevista concedida al periodista Xavi Ballesteros de L’Esportiu, en la que repasa como se gestó su marcha del Olímpic.

Guillem Vives, en un partido con el Asisa Joventut

Guillem Vives, en un partido con el Asisa Joventut / ACB Photo – Victor Salgado

«Ha sido un año de mucha incertidumbre. Quería sentir que el club apostaba por mí como un proyecto de futuro y eché en falta una comunicación más directa. Entiendo cómo funciona este negocio, pero creo que la Penya tiene una identidad especial y espero que, en el futuro, los jugadores formados en la casa reciban un trato acorde a su trayectoria», comentó un Vives formado en la cantera verdinegra y con 236 partidos oficiales a sus espaldas.

La primera etapa del base en el primer equipo de la Penya fue entre 2012 y 2014, donde llamó la atención como uno de los mejores bases nacionales del momento. Tras aquella segunda campaña llegó la llamada del Valencia Basket, y un objetivo ambicioso como fue el de poder jugar la Euroliga. «Tenía un contrato largo con la Penya, pero con unas condiciones modestas, y apareció la oportunidad de jugar la Euroliga. Fue una decisión meditada. Pasé siete años extraordinarios en Valencia», comentó en la entrevista.

Vives, en las últimas semifinales de la ACB ante Valencia Basket

Vives, en las últimas semifinales de la ACB ante Valencia Basket / ACB Photo – José Manuel Casares

El Barça llamó a su puerta en 2017

Y entonces, llegó la llamada del Barça. El club azulgrana pensó en Vives para reforzar la sala de máquinas, y en 2017, el jugador llegó a pasar una revisión médica en la que el club azulgrana no acabó de estar del todo convencido con unos problemas en su tobillo izquierdo. Su llegada, que se hubiese producido a cambio de 300.000 euros, quedó frustrada, y así recuerda Vives en la entrevista aquel episodio.

«Fue un golpe muy duro a nivel personal. Hubo mucho interés para que fichara, pero después de la revisión médica me descartaron transmitiéndome un diagnóstico que no se confirmó. La manera en que se gestionó la situación me decepcionó mucho. Cuando eres joven y recibes una noticia así, el impacto es enorme. Mentalmente, fue una de las situaciones más difíciles que he vivido. ¿Jugar con una motivación extra en el Palau? Sí, es inevitable. Siempre tenía esa motivación de demostrar que podía competir al máximo nivel. No era una cuestión de revancha deportiva», detalla Vives.

Guillem Vives, ante Darío Brizuela en su última visita al Palau

Guillem Vives, ante Darío Brizuela en su última visita al Palau / ACB Photo – Víctor Salgado

Un sentimiento verdinegro que perdurará

Además, y tal y como dijo Joel Parra en su día, el base catalán también seguirá manteniendo ese sentimiento verdinegro aunque se haya marchado de la Penya. «Los que hemos crecido aquí siempre seremos de la Penya. Los caminos profesionales pueden separarse, pero el sentimiento no desaparece. Siempre querremos que al club le vaya bien. Espero que la Penya siga preservando esa identidad tan especial y que en el primer equipo siempre haya jugadores formados en la casa que transmitan a los más jóvenes lo que significa vestir esta camiseta. Eso es lo que hace diferente a este club», concluyó.