Nos hemos saturado con las sagas de superhéroes, las marchas adelante, atrás y a mundos paralelos de los mil personajes de Marvel y DC Comics. … Toca reiniciar, volver al origen, resucitar una vez más a los héroes de siempre, intentando darles una nueva formulación.

También con el hombre araña, el sempiterno tercero de los grandes tras Superman y Batman, el menos trascendente y más juvenil de los tres. En ‘Spider-Man: Brand New Day’ le toca madurar un poquillo, estar un tanto más serio, lo que no sabemos si está bien o mal ni todo lo contrario.

A Peter Parker / Spider-Man, con el cuerpo y la sonrisa de buen chico de Tom Holland, le toca sentir la soledad, ser más consciente de su naturaleza ambivalente, convivir con la pérdida (de su tía, de su amor), pasear melancólicamente por Nueva York, entrar en cierta madurez.

La anterior entrega, ‘Spider-Man: No Way Home’, terminaba con un conjuro por el que su novia MJ (Zendaya) y su amigo Ned (Batalon) olvidaban toda su relación con Peter Parker. Así que ahí le tenemos ahora, con o sin máscara, viviendo solo y oteando a sus seres queridos, que le desconocen.

No está mal que entren sentimientos de más calado en el mundo de Spider-Man (y es una pena que su director, el hawaiano Destin Cretton no haya podido seguir con la línea de cine humano que abrió con ‘Short Term 12’). Claro que así se pierde algo de la ligereza entusiasmada que había impregnado la serie.

‘Spider-Man: Brand New Day’ es entretenida, pero se queda en un no del todo satisfactorio punto intermedio entre las espectaculares escenas de acción, el buen rollo y las dudas de unos personajes que (como sus intérpretes) están creciendo.