Son los medicamentos de moda. Los llamados fármacos milagro o antiobesidad que, gracias a pinchazos semanales, propician pérdidas de peso de entre el 15%, en … sus primeras versiones, hasta casi el 30% en las últimas. Según los datos de la cooperativa de distribución mayorista de medicamentos de amplia gama Bidafarma, los llamados agonistas de GLP1, que engloban la semaglutida, la liraglutida y la tirzepatida, cuyas marcas más conocidas son Ozempic, Saxenda, Mounjaro y Wegovy, han supuesto una revolución en el mercado, de forma que su venta se ha disparado casi un 157% si se comparan los primeros seis meses de 2026 con relación al semestre inaugural del pasado ejercicio.

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    Ozempic.

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    Sexenda.

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    Mounjaro.

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    Wegovy.

Estos fármacos necesitan receta médica con una indicación precisa, pero esto no siempre se cumple. El Sistema Nacional de Salud sólo los subvenciona si se usan para tratar la diabetes. De hecho, endocrinólogos malagueños consultados por SUR alertan de que su uso se ha «banalizado» y se utiliza por personas que sólo quieren perder unos kilos y están en un peso normal, como si se tratase de una mera «operación verano» o biquini. Los efectos secundarios, advierten, sólo se han estudiado en personas con obesidad, no en individuos en normopeso que usan estos pinchazos por motivos estéticos.

Revolución

Los agonistas del receptor GLP1 imitan una hormona que regula el apetito, creando la sensación de saciedad. «Por primera vez tenemos fármacos que son muy eficaces para la pérdida de peso, prácticamente el 100% de las personas que tienen obesidad responden con bajadas importantes», destaca Francisco J. Tinahones, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Virgen de la Victoria, quien destaca: «También se está utilizando mal en personas que no lo necesitan, durante un tiempo muy corto, que tampoco es positivo».

Según Tinahones, sólo están indicados para personas con obesidad o con sobrepeso asociado a enfermedades (diabetes, hipertensión, apnea del sueño, patologías hepáticas, etc.), nunca para quienes tienen un peso normal.

Estos medicamentos sólo están indicados para personas con obesidad.

Estos medicamentos sólo están indicados para personas con obesidad.

(Migue Fernández)

«Un sujeto que quiere perder cuatro o cinco kilos normalmente no está en grado de obesidad ni sobrepeso, porque si tuviera que perder solamente tres o cuatro kilos estaría en normopeso; normalmente, los excesos de peso de un sujeto que tiene sobrepeso grado dos son descensos de casi 10 kilos», recalca el doctor Tinahones, y advierte: «No está probada la seguridad de esos fármacos en sujetos con normopeso». Todos los estudios se han hecho sobre sus efectos en personas con obesidad. Además, recuerda que son tratamientos prolongados y con aumento progresivo de dosis.

Los efectos adversos más frecuentes descritos para estos medicamentos son las náuseas, los vómitos, la diarrea, el estreñimiento y el dolor abdominal, aunque los especialistas advierten de que su seguridad solo se ha estudiado en personas con obesidad o con las indicaciones para las que están autorizados, por lo que se desconoce cuál puede ser su impacto en personas con normopeso.

Sólo están indicados para personas con obesidad o sobrepeso asociado a enfermedades tales como la diabetes, la hipertensión, la apnea o problemas hepáticos, entre otras

Las consecuencias son imprevisibles: para empezar, la posibilidad de efecto rebote en estas personas es muy alta y «no tenemos seguridad de que esas mismas dosis que le hemos puesto al sujeto obeso no tengan efectos secundarios en sujetos con normopeso, no se han probado en ellos, con lo que estos serán mayores». Además, si las inyecciones no se acompañan de un cambio en la dieta y no se realizan ejercicios de fuerza, «hay que tener cuidado con la pérdida de masa magra». «Tomar este medicamento sin una prescripción médica cualificada es un riesgo«, agrega.

Mercado negro

El problema, recalca Tinahones, es el mercado negro en torno a estos fármacos. «Incluso fórmulas con todas las garantías sanitarias se pueden comprar en internet. No debe utilizar nadie este producto si no está validado por la Agencia Española de Medicamentos. A mí me vienen pacientes con casi normopeso pidiendo el tratamiento y les digo que no«, afirma.

Él mismo ha podido comprar análogos de GLP1 en páginas web sin receta médica. «No es seguro y hacer una copia barata es difícil por no decir imposible». En su opinión, hay que ponerse en manos de un endocrino que pauta además una dieta y unas tablas de ejercicio e indica «cómo ponerte el fármaco para que no haya efectos secundarios». «Se está banalizando su uso», dice.

Gabriel Olveira, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga, reconoce que la gente «lo está usando fuera del ámbito médico, sobre todo en ‘clínicas piratas’ para adelgazar en las cuales no hay un control y, además, se ponen a veces sin indicación clara, simplemente por un motivo estético».

«Se pierde peso, pero a la larga, si no va acompañado de hábitos y mejora nutricional y de ejercicio, se vuelve a recuperar»

Gabriel Olveira

Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional de Málaga

«Es verdad que se pierde peso, pero después, a la larga, si no va acompañado de hábitos y mejora nutricional y de ejercicio, se vuelve a recuperar. En ese caso sí que se está usando de forma más bien estética, fuera de la indicación médica. El típico ejemplo es perder unos kilitos en verano, lo que llaman la operación del verano y en personas que ni siquiera tienen sobrepeso, poseen un índice de masa corporal normal, que además no tienen enfermedades asociadas de las que se benefician con estos fármacos como la diabetes, el hígado graso, etc.», reflexiona el doctor Olveira.

Ejercicio

Además, el ejercicio es importante para no perder masa muscular. «Esa pérdida puede favorecer la pérdida de función, la sarcopenia, pero sobre todo la reganancia de peso, porque el músculo es lo que más consume energía», precisa, y recuerda que la obesidad y la diabetes son «enfermedades recurrentes, no estéticas», patologías que califica de «graves». Incluso, hoy en día, han de usarse estos fármacos de «forma crónica».

Lanza, incluso, una nueva advertencia: «Hay bastantes trabajos sobre personas que los utilizan, y tienen cierta psicopatología detrás. Podrían ocasionar un trastorno del comportamiento alimentario o una obsesión por esa pérdida de peso».