Para aprender, perder. Si la pretemporada sirve practicar y sacar conclusiones, el Real Zaragoza debe aprender una lección del triunfo que se llevó un muy buen Barbastro de la Ciudad Deportiva (1-2). En un clásico choque veraniego marcado por un sofocante calor que desluce cualquier práctica deportiva, los blanquillos se encontraron con un partido y un planteamiento que previsiblemente va a tener que sufrir durante muchos de sus encuentros de Primera RFEF. Y el Zaragoza no encontró soluciones y fue presa de sus propios errores para acabar sumando el primer disgusto de la preparación de cara a una categoría que apunta a ser un infierno y en la que nadie le va a regalar nada.

Sobre un 4-2-3-1 quiere edificar su Real Zaragoza Ibai Gómez y el entrenador repitió fórmula dándole la alternativa a Westerveld en portería. Con Gabilondo y Pereira por los laterales, Tachi y Barrachina guardaban el centro de la defensa. Ademo y Rubén Díez como pivotes y una línea de tres por delante con Terrer por izquierda, Cuenca por la izquierda y Pinilla como enganche dejando en punta en solitario a Pau Sans.

Fue precisamente el canterano cedido en Polonia la pasada campaña el más activo durante los primeros 45 minutos. Salió el Barbastro capitaneado por Luis Carbonell valiente y con intención de pelearle la posesión a los blanquillos. Aunque a los 5 minutos se llevó un susto en forma de gol anulado a Pau Sans (que definió muy bien tras un pase al hueco de Tachi) y eso les hizo replegarse. Sin embargo, en una acción en el que la defensa de los de Iván Martínez se mostró algo blanda, un centro de Gabilondo fue cazado de nuevo por Pau Sans y el balón, tras un rebote afortunado en un defensa que despistó al portero, acabó dentro cuando se llegaba al cuarto de hora de juego.

El tanto espoleó al Barbastro y obligó a lucirse a Westerveld con una parada de mucho mérito. Los visitantes siguieron apretando y el encuentro se equilibró prácticamente por completo. La necesaria pausa de hidratación le sentó mejor al Zaragoza y Pau Sans estuvo cerca de volver a ver puerta. Sin embargo, justo antes del descanso el Barbastro tuvo premio y el canterano zaragocista Iker Gil superó con clase en un mano a mano a Westerveld tras un error de Tachi. Con el 1-1 llegó el habitual carrusel de cambios en ambos equipos tras una primera mitad en la que el empate era justo.

La segunda parte

Ibai cambió a los diez jugadores de campo para el segundo acto (salieron Francho, Carrillo, Diego González., Escudero, Saidu, Ander Herrera, Jaume Jardí, Monzón, Hansson y Edu Espiau) con la intención de dar refresco al equipo, pero no hubo demasiada diferencia y si la hubo fue a peor. Porque el encuentro se volvió más lento y plomizo a pesar de que el sol ya no picaba tanto por aquel entonces. Aunque el Real Zaragoza intentaba asociarse más dentro y trenzó alguna combinación que pudo finalizar mejor, perdió el factor sorpresa y el Barbastro sufrió mucho menos durante ese tramo.

Algún destello del ilusionante Monzón, un disparo sin demasiado peligro de Jardi, otro similar de Francho no mucho más. El reloj iba corriendo y no tenía mucha pinta de que el marcador se fuera a mover mucho más. Casi lo más destacado fueron un par de acciones duras de las que no se suelen ver en pretemporada y que casi provocan alguna desgracia.

Tras la pausa de hidratación Westerveld dejó su sitio en la meta al joven Berrar, que no tuvo su mejor tarde. Primero, un error en la salida de balón con Escudero le dejó una oportunidad casi a puerta vacía a Benedet, pero su remate salió demasiado alto. Pero mucho peor fue el error de Saidu, que no es el primero de estas características, cuando el encuentro agonizaba y los dos equipos parecían que daban ya por bueno el empate. El centrocampista, que actuó en esta ocasión casi de mediapunta, hizo un horroroso pase hacia atrás que metió en un lío al pobre Berrar. En un balón dividido entre el arquero y Asier Ángel, el del Barbastro salió victorioso y anotó a placer el gol que propició la primera derrota del Real Zaragoza en pretemporada. Quizá los de Ibai no merecieron perder, pero tampoco ganar un choque que es un buen termómetro de lo que le espera en Primera RFEF.

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