Óscar Pereiro pertenece al selecto grupo de siete ciclistas españoles que pueden presumir de contar con un Tour de Francia en sus vitrinas, pero es el único que tuvo que celebrarlo en diferido. El de Pontevedra no figuraba entre la nómina de candidatos al amarillo en la edición de 2006, pero la criba de favoritos eliminados de la carrera tras la trama de dopaje destapada por la Operación Puerto y la posterior caída de Alejandro Valverde terminaron cambiando para siempre su destino.

«Ese Tour fue un caos porque no se sabía lo que iba a pasar. En la presentación estaban todos los participantes, pero al día siguiente algunos se habían ido a su casa porque no les dejaban correr. El Tour sale, pero con un rollo muy convulso. Fue un Tour muy jodido de empezar», empieza reflexionando Pereiro en una entrevista para el podcast ‘En modo avión’.

Pereiro terminaría aquella edición del Tour como segundo clasificado por detrás del estadounidense Floyd Landis, pero a los pocos días recibió una llamada que lo cambió todo. «Recibo una llamada de un periodista que me dice: ‘Hay un rumor de que uno de los tres primeros del Tour ha dado positivo’. Sabiendo que no era yo, en ese momento sólo espero que no sea Landis«, admite Pereiro ante la estupefacción del entrevistador.

Landis y Pereiro, durante el Tour de Francia 2006

Landis y Pereiro, durante el Tour de Francia 2006 / EFE

Una victoria en diferido

Pereiro no pensó de primeras en que había ganado un Tour, sino en la mancha que dejaría una nueva descalificación por dopaje. «Habíamos conseguido limpiar la carrera con espectáculo, pero con un positivo del líder del Tour nos vamos a la mierda otra vez. Esa fue mi primera reacción», admite.

Una vez digerido este golpe, al gallego le vinieron a la cabeza todos los momentos que le ‘robaron’ por no poder celebrar su victoria durante la carrera. «La segunda reacción fue pensar en lo que habíamos dejado de vivir. Nike me había diseñado unas zapatillas amarillas con la fecha de la victoria, teníamos gafas amarillas para todo el equipo… son cosas que no pude estrenar».

Tras 13 largos meses, Pereiro fue distinguido como ganador oficial del Tour de Francia 2006, victoria que le generó sensaciones contradictorias. «Ganar el Tour es lo mejor y lo peor que me ha pasado en la vida. Lo mejor porque evidentemente ganas sin tener las condiciones, yo era consciente desde el minuto 1 de que no volvería a pasar, pero en ningún deporte es fácil pelear por algo que sabes que no vas a poder superar. No es fácil convivir con eso».

Oscar Pereiro, ganador del Tour de Francia en 2006

Oscar Pereiro, ganador del Tour de Francia en 2006 / EFE

Sobre la sombra del dopaje y la injusta etiqueta de Tour ‘regalado’, Pereiro lanzó una profunda reflexión. «Me hace mucha gracia cuando la gente dice: ‘A este le han regalado un Tour’. El ciclismo antes era un deporte de ‘superhombres’, el más duro. La gente admiraba al ciclista, pero durante la época del dopaje pasó a ser un deporte contaminado para la sociedad. Para rendir a gran nivel, tiene que apasionarte lo que haces, pero cuando hay un ambiente tan negativo piensas: ‘Yo no quiero vivir en este mundo tan podrido ni sentirme un delincuente practicando un deporte que me cuesta mucho esfuerzo cada día‘».

La larga sombra del dopaje

A lo largo de los años posteriores a la victoria más importante de su carrera, coincidiendo con la creciente lucha contra el dopaje en el ciclismo, Pereiro tuvo que aprender a convivir con unos protocolos que considera necesarios pero injustos. «Estoy a favor de los controles antidopaje y de que todo el mundo compita en las mismas condiciones, pero lo que no podéis hacer es ponerme la responsabilidad de que un error mío me joda la vida. Yo en su momento me ofrecí a que me metieran un chip porque yo no quiero esconderme, pero tampoco me des la responsabilidad de tener que decirte dónde estoy en cada momento».

En opinión de Pereiro, esta ‘persecución’ responde a las malas prácticas realizadas durante un periodo muy prolongado. «El ciclismo es un deporte muy fastidiado por el dopaje. Simplemente hay que ver la operación puerto, de lo que salió el primer día a lo que se castigó el último… pues que quieres que te diga. Hay que confiar, pero cuando conoces un poco desde dentro el tema sabes que hay mucho más de lo que al final acabó saliendo«.

A pesar de admitir los errores cometidos en su deporte, Pereiro termina elevando la pregunta a otras disciplinas. «El ciclismo fue un deporte perseguido y no digo que no se lo haya merecido, pero hay otros que se lo han merecido igual y no han sido sancionados«.