Los encuentros con Juanfran Funes siempre tienen una previa y un ‘post’. Afable y dicharachero, seductor con su discurso, cruzarse con él siempre implica que … se alarguen los tiempos previstos. No sólo por su verbo fácil y denso, sino por lo que cuenta ‘off the récord’. El entrenador del Málaga concedió a SUR, en las entrañas del despacho del cuerpo técnico, su primera entrevista de la temporada del aterrizaje en Primera y hubo espacio para hablar hasta de religión y política fuera de micrófono, aunque su foco está puesto, cómo no, en su plantilla y en la permanencia. También en el pregón de la Feria, de ahí que sus vacaciones de verano del técnico lojeño, de 43 años, se hayan limitado a algún fin de semana de julio. Nada más.
-Parece que pasó un mundo, pero sólo hace un mes de ese histórico ascenso del Málaga. ¿Tiene alguna sensación nueva que pueda aportarnos de ese logro?
-No ha pasado todavía un día que te acuestas un rato por la noche y no visualices ese momento final en Almería. Son muchas emociones las que vivimos, y no sólo momentos de ese partido, sino después, cuando lo compartimos con nuestra afición. Porque es verdad que a Almería hubo muchísima gente que fue, pero no pudo entrar al estadio. Así que, cuando ya estábamos en Málaga, esos dos días de la rúa, el poder ver a tanta gente tan feliz, creo que es algo que nos llevaremos en el recuerdo para siempre. No sé si hemos sido capaces de asimilarlo, pero cuando sale el calendario, empiezas a ver los rivales que vas a tener, cuando se concretan fechas, y aquí en la pizarra que tenemos al salir vamos poniendo nuestras semanas de trabajo, y ya tenemos hora y día para el partido, cuando vas haciendo la reserva para los viajes, como que vas asimilando todo, y al final estamos aquí. Creo que nuestros jugadores se lo han ganado por derecho propio, y es verdad que lo decimos muchas veces, pero tenemos que disfrutarlo, con la intención clara de ser exigentes en la competición, y de ir a por todas.
-Llegados a este punto, la ilusión es máxima, pero también la responsabilidad es altísima ante este reto.
-Sí, estar en Málaga siempre implica un nivel de responsabilidad muy alto. Si les soy honesto, no siento más responsabilidad ahora que la que pude sentir cuando llegué al primer equipo en noviembre. Recuerdo ese primer partido, que con la victoria del Huesca por la tarde estábamos en la zona de descenso, y el haber vivido un descenso no hacía tanto tiempo pesaba como una losa. Esa responsabilidad se veía quizás con un tinte más negativo que ahora. Ahora la situación es mucho más ilusionante. Aunque la responsabilidad es máxima. Todos sabemos que al final el fútbol vive de victorias y sabemos la exigencia de la Primera División, y para ello nos estamos preparando. Bueno, no sé si tenemos el tiempo suficiente o no, pero hay una realidad y es que la competición no espera a nadie.
«Las lesiones forman parte de lo que es el deporte. Sí es verdad que cuando se repiten en un puesto te preocupa mucho más»
-Sabemos que están los mejores jugadores y equipos quizás del mundo en muchos casos, pero ¿qué es lo que más teme Funes en relación a su equipo en Primera?
-Bueno, sí que hay una realidad, ¿no? Cuando hay un cambio importante en la categoría, y esos jugadores no han tenido la oportunidad de estar antes en la competición, quizá el adaptarse lo más rápido posible a la exigencia de ella. Creo que talento tenemos, lo que sí que la competición tiene una demanda distinta a la que hayan podido vivir nuestros jugadores. Aterrizar en Primera División conlleva un periodo de acoplarse a todos los ritmos de juego, a las circunstancias. Esa adaptación tiene que hacerse lo más rápido posible.
-El grueso de la plantilla no ha jugado en Primera, y el club mantiene su filosofía de cambiar muy poco la plantilla. Desde fuera no todo el mundo lo entiende, sobre todo el que puedan seguir un número de futbolistas que no echaron la puerta abajo en Segunda, y que ahora se preparan para jugar en Primera.
-Siendo sincero esto, lejos de preocuparme, me alegra. Cuando estábamos peleando por el descenso y llegó el mercado de invierno, siempre dije que la fuerza estaba en el grupo y que ojalá pasasen dos ventanas y no fichásemos a nadie, pero que nadie se fuese. Creo que el equipo fue capaz, en ese mercado, de conseguir que nadie se marchase, y no vino nadie. Hubo opiniones que comentaban que era imposible poder competir si no había refuerzos porque la plantilla no daba para conseguir los objetivos. Objetivos que eran de no descender. Lejos de eso, el Eibar y nosotros creo que fuimos las dos únicas plantillas que no firmamos a nadie. No solo no descendimos, sino que fuimos capaces de poner al Málaga en Primera y nuestros jugadores demostraron que sí, que tenían esa capacidad. Hay una parte más que estoy en desacuerdo, sobre los jugadores que no tiraron la puerta en Segunda. Es imposible que nosotros, estando en descenso, hubiésemos llegado a Primera División si no hubiesen dado todos un nivel muy alto. Sí le doy la razón en que había jugadores que tuvieron menos visibilidad, pero eso no conlleva que no tuvieran un gran nivel y que ese gran nivel nos diese la oportunidad de que todos pudiesen competir. Nos permitió hacer una cantidad de puntos muy grande para poder entrar en los ‘play-off’ y después, por supuesto, para poder ascender. Yo también escuché en Primera RFEF, cuando el equipo iba tercero o cuarto, que con esa plantilla no se podía ascender y muchos de esos que estaban ahí consiguieron llevarnos en un año al fútbol profesional y a Primera División. Este equipo si algo ha demostrado es que por encima de los nombres está el colectivo. Recuerdo plantillas que han ascendido, que han firmado doce o catorce jugadores, que han hecho una inversión importante en traspasos y que han vuelto a Segunda. Nuestros jugadores, además de demostrar talento, han mostrado determinación y creo que es mucho más importante confiar en ellos, confiar en su crecimiento antes que romper todo eso. Nuestro proyecto está muy definido sobre lo que queremos hacer, y no ahora con mi llegada. Todo nació en Primera RFEF. José María (Muñoz), Kike (Pérez) y Loren siguen dentro del club, y los demás que hemos ido llegando después y tenemos que tener una confianza ciega. No tiene sentido, sería traicionarnos a nosotros mismos, traicionar el modelo, el proyecto, si ahora porque estamos en Primera División a muchos de los jugadores que igual no quisieron estar con el Málaga en Segunda les diéramos la oportunidad de jugar en Primera. Por supuesto, no hay que minimizar la categoría. Todos sabemos de la dificultad y esos jugadores que llegan tienen que venir a ayudar a los que ya están.
«Tenemos que disfrutarlo, pero con la intención clara de ser exigentes en la competición, y de ir a por todas»
-A estas alturas de la pretemporada, ¿es preocupante que haya siete u ocho jugadores que no estén en condiciones de competir?
-Bueno, las lesiones forman parte de lo que es el deporte. Sí es verdad que cuando esas lesiones, quizás por tema de azar, se repiten en el puesto, te preocupa mucho más. No es lo mismo tener cinco lesiones, a un ‘pivote’, a un extremo, a un punta y a un interior, que de esas cinco lesiones tener tres centrales lesionados. En un puesto en específico te hace mucho más daño. El equipo quizás manifieste un poco más de debilidad a la hora de poder competir, pero sabemos que a Galilea lo estamos recuperando ya, y está empezando a entrenarse con normalidad. El proceso de Álex (Pastor), que prácticamente lleva un año parado, ya sabemos que no es empezar a entrenarse y ponerte a jugar, como le puede ocurrir a Murillo, que todavía está recuperándose de su lesión. Sí, se da la circunstancia de que vamos a iniciar el campeonato quizás con esa desventaja, pero bueno, hay otros equipos que lo van a vivir en otro momento de la temporada. Estamos muy pendientes de que los jugadores sean capaces de meterse en la competición en esas primeras jornadas que sabemos que van a ser muy complejas para nosotros.
-Todos los partidos en Primera van a ser exigentes, pero jugar de repente así de entrada en diez días en el Metropolitano y en el Bernabéu, recibiendo entre medias al Deportivo, va a ser un duro examen.
-En los últimos años en nuestra liga si hay tres equipos a los que es muy difícil ganarles como locales es al Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Barcelona. Prácticamente todos los equipos que pasan por allí pierden. Entonces ya sabemos que es un escenario de máxima exigencia, que toca vivirlo al principio, pero cuando se están jugando cosas importantes y estando muy rodados pueden tener una complejidad mayor todavía. Como viene hay que afrontarlo. No sabemos si es bueno o malo. El tiempo después nos dirá.
-La campaña del Málaga en Primera RFEF fue histórica por el nivel de los equipos de la zona alta. En la última de Segunda se tuvo que llegar a un número de puntos altísimo para jugar los ‘play-off’ o para ascender y en la próxima los 20 que van a competir en Primera están en el ‘top 27’ de la clasificación histórica de la Liga. Hay 15 del ‘Top 20’ y los únicos cinco equipos que no incluidos son el Levante, el Elche, el Alavés, el Rayo y el Getafe….
-Sí, la Primera es muy atractiva. Tenemos que sentirnos con mucha ilusión por estar dentro de esos equipos y no de los cinco que están fuera de ese ‘top 20’ histórico, y eso nos lleva a pensar que va a ser muy disputada, que va a ser un escenario único e irrepetible, que llevamos mucho tiempo sin poder disfrutarlo y lo que sí que entendemos es la normalidad y regularidad de lo que lo hemos hecho en los últimos años.
-Al tener tan pocas vacaciones y la Liga estar tan cercana, con la continuidad del equipo casi en su totalidad, ¿esto cambia mucho en la preparación y también a nivel técnico y táctico?
-Sí, y no solo en el corto plazo, también en el largo plazo nos puede afectar un poquito más. Bueno, ese tipo de circunstancias bienvenidas sean, porque si no se hubiesen dado y hubiésemos tenido muchas más vacaciones entonces no podríamos estar en esta categoría. Tiene que ser un aliciente más para afrontar la competición con muchísima más ilusión y tenemos una edad muy buena para poder competir. Va a ser muy difícil que alguien no iguale en ilusión. A veces dicen que la fe mueve montañas y yo creo que la ilusión con la que nosotros vamos a vivir va a ser una de nuestras armas.
«Talento tenemos, lo que sí es cierto es que la competición tiene una demanda distinta a la que hayan podido vivir nuestros jugadores»
-¿Teme a esa última semana de agosto, a una salida inesperada de algún referente de la plantilla?
-Es muy importante que disfrutemos del día a día y no nos agobiemos con lo que puede pasar. Si vivimos agobiados o temerosos de lo que puede pasar probablemente nos estemos perdiendo muchas cosas. El ascenso a Primera es muy bonito, por supuesto, pero hay una cosa que también considero muy importante, que quizás nos ha dado la oportunidad con un número muy alto de poder seguir juntos y esa era una de nuestras fortalezas y una de las cosas de las que creo que tenemos que estar contentos. Hay una parte muy bonita y es que algunos de nuestros jugadores decidieron salir de aquí para vivir un escenario mejor que este mientras que otros que podían haber salido su decisión fue quedarse aquí para crear un escenario mucho mejor. Creo que dije cuando el partido de Zaragoza que si este grupo, con el talento que tiene, seguía junto, el ascenso iba a ser una anécdota. En los próximos años creo que van a poder crear ellos escenarios que puedan ser mucho más ilusionantes que cualquiera al que decidan irse ahora. Yo no puedo hablar por decisiones personales que puedan tomar pero que piensen que si se van se lo van a perder.

Funes se dirige a los periodistas de este medio durante la entrevista.
(MARILÚ BAÉZ)
-¿Qué balance hace hasta ahora de los fichajes?
-Me parece que han entrado con buen pie, salvo por los problemas físicos de Juan Cruz, que son sólo unos molestias sin gravedad. Para ellos, salvo él, el partido ante Al-Ittihad fue casi su primer partido. A Salinas lo vimos entrar muy bien. Yo creo que tanto él como Calero son jugadores que van a vivir nuestro modelo con mucha intensidad. Sus características se acercan mucho a la idea que tenemos en nuestra cabeza de fútbol, y eso creo que les va a ayudar para acoplarse muy rápido al equipo. Sin ir más lejos, el partido que hizo Salinas creo que fue excepcional y lleva muy pocos entrenamientos con nosotros, pero probablemente la idea de fútbol que tiene en su cabeza y la que nosotros queremos llevar a cabo está muy cerca. Eso es algo que se ha cuidado mucho y a la vista está.-
-Este curso es fácil hablar de los objetivos del equipo, porque todo el mundo sabe que será mantenerse, pero ¿tiene usted otras metas para conseguir?
-Llevo 25 años desde que empecé a entrenar y lo que me planteé casi desde el principio, por la forma en la que entiendo las cosas, es que el objetivo siempre tiene que ser ganar el siguiente partido, pero las cosas hay que demostrarlas con hechos, no decir vamos a ganarlo y luego salimos que parece que vamos a no perderlo. El escenario ha cambiado, presumiblemente los objetivos también. Creo que nosotros de puertas para adentro tenemos que mantenernos. El equipo lo hizo muy bien ahí la pasada campaña. Fuimos capaces de transmitir cuando estábamos abajo que el objetivo era ganar los partidos fuera, como cuando fuimos a Valladolid y Albacete. Y luego parece que empezábamos a a sumar puntos y que lo que era una lucha por el descenso empieza a convertirse en una por la zona media y queríamos ganar igualmente fuera y cuando veníamos aquí también. Cuando ya empezamos a meternos en la zona de ‘play-off’ ya mucha gente nos planteaba que si los objetivos iban a cambiar, pero sólo eran ganar el siguiente partido. Ser capaces de vivir con intensidad el presente inmediato es lo que te da la oportunidad de vivir los mejores objetivos posibles. Ahora no nos marcamos otro objetivo que no sea ir al Metropolitano a intentar ganar el partido, detrás de eso no hay más. Luego, ya la competición te lleva, y llegará un momento en el que casi matemáticamente te establece el objetivo.
«¿Dejar de ser atrevidos? Mal haríamos si intentamos hacer algo distinto a lo que ellos mejor saben hacer»
-Su ayudante principal es Juan Carlos Andrés y se incorporó tras su llegada, pero no había estado en su equipo de trabajo. ¿Qué virtudes aporta? ¿En qué le puede complementar?
-La parte más importante es tener en la cabeza una idea de fútbol muy parecida. Eso es mucho más importante de lo que nos creemos. Muchas veces a mí me han ofrecido ayudantes o entrenadores con una idea distinta, y dicen que para encontrarse el contrapunto. Eso no sé si estará muy bien para otras cosas, pero el fútbol a mí me gusta vivirlo con gente que, aunque discrepe sobre la forma de hacer las cosas contigo, sí que tenga una idea común, porque eso o se siente o no se siente. Van a llegar momentos de dificultad en la temporada, porque siempre llegan, y es clave que no tengamos dudas, que tengamos la convicción de lo que queremos hacer. Juan Carlos tiene un fútbol en la cabeza muy parecido al que tengo yo y eso ayuda mucho en la toma de decisiones en el día a día. Me he encontrado una persona muy calmada, que es capaz de tomar decisiones bajo presión, con tranquilidad, y es una persona que ha estado en el fútbol profesional. Tanto él como Loren son personas que ya han vivido la Primera División, esa máxima exigencia, y que conocerán todo lo que nos vamos encontrando.
-¿Va a seguir jugando el Málaga exactamente igual de atrevido en Primera? ¿Al enfrentarse a rivales más complicadas se va a retocar algo?
-Les voy a contar algo. El otro día le gastamos una broma a Dotor en la primera charla. Le hablamos de que habíamos cambiado el modelo, de que íbamos a hacer otras cosas distintas, de que había que adaptarse rápido, y estaba un poco sorprendido, como diciendo que si lo sé no vengo. No, no podemos cambiar tanto, porque quienes juegan no han cambiado tanto, y ellos tienen una fortaleza y una debilidad, y dentro de esa fortaleza hay una idea. Mal haríamos si intentamos hacer algo distinto a lo que ellos mejor saben hacer. Eso sí que es una responsabilidad del cuerpo técnico, darles la oportunidad a ellos de que expresen y hagan lo que mejor saben hacer. No somos un equipo preparado para defender en un bloque bajo, en un número muy alto de centros laterales. Quizás no tengamos jugadores tan preparados para eso. Por contra creo que tenemos jugadores muy talentosos que cerca del área son capaces de hacer muchas cosas muy interesantes y muy divertidas. Tenemos que darles los recursos para llevarlos a ese tipo de situaciones.
«No ha pasado todavía un día que te acuestes un rato por la noche y no visualices ese momento final en Almería».
-¿Cuáles son sus retos personales?
-Siempre digo muchas veces que la diferencia entre lo que decimos y lo que hacemos tenemos que intentar que no sea muy grande. Si estamos pidiendo a nuestros jugadores que vivan las semanas que les toca vivir y que no miren más allá, pues nosotros también. Que ellos lo vivan con hechos. Tenemos que demostrar que vamos a poner todo en el día a día. Y no empezar a visualizar otros escenarios que no sean eso. Es muy difícil querer que alguien haga algo si nosotros somos los primeros que no lo hacemos. Entonces, yo quiero disfrutar de cada partido y no mirar más allá. Va a ser muy bonito lo que nos va a tocar vivir cada semana. Mucha gente me ha dicho que tiene que hacer mucha ilusión ir al Bernabéu o que bonito va a ser que el Barcelona venga aquí, pero yo no sé ahora mismo exactamente en qué mes será, y no lo quiero saber. Independientemente de quién venga o cuándo venga, tenemos que centrarnos en eso, en dar nuestra mejor versión y en disfrutar de cada partido.
-Se ha hablado mucho en los últimos tiempos del éxito de De la Fuente, que había salido del Alavés B y que estuvo meses en paro. Usted llevaba cinco años en el filial, planteándose incluso volver a su trabajo como profesor, y de repente le surge esta oportunidad de entrar en el fútbol profesional con éxito en los últimos meses. Se han comparado las dos figuras. ¿Hay muchos técnicos capaces en los que no se confía?
-Estoy convencido de que hay muchísimos. Aquí al final no hay que poner en valor a la persona que vive esa situación, sino a qué persona hicieron que eso se pudiese vivir. Que yo haya podido aparecer en el Málaga no ha sido tan dependiente del trabajo que haya podido hacer. Yo creo que tenemos muchísimos técnicos muy bien formados. Hay una parte muy importante y son las personas que confían en esos técnicos. Esa es la parte más importante. En mi caso, probablemente podría haber estado otros seis años más aquí. O doce, o quince, o no sé cuánto. Si no llega una persona como Loren, José María Muñoz o Kike (Pérez), que tenga la idea clara de hacer esa apuesta… La apuesta más arriesgada era la mía y probablemente en su momento con la selección fuese Luis (de la Fuente). La apuesta más arriesgada quizás no es la de alguien que tenga un currículum excelso, que haya demostrado ese camino con éxito en numerosas ocasiones. Tuve una conversación con Loren el día que me ofreció el cargo, cuando le dije ‘No sabes bien lo que estás haciendo…’ Y él me respondió: ‘Claro que sé lo que estoy haciendo’. Tú puedes ser la apuesta más arriesgada así ahora, para las primeras dos o tres semanas. Todo el mundo me va a hacer palmas si traigo a alguien con un currículum envidiable, pero lo que necesitamos es ganar partidos, y entonces lo que tiene menos riesgo es lo tuyo. Le estoy agradecido de que me diese esa oportunidad, porque en otras circunstancias yo no estaría aquí. Tenemos gente en nuestro fútbol con muchísimo talento. La Federación cogió un camino muy interesante de formar a los técnicos. En Tercera RFEF hay muy buenos entrenadores, y quizás lo único es que no han tenido ha sido una oportunidad y poder aprovecharla. El conocer a los jugadores y que tengan muchísimo talento y capacidad es lo que te termina dando el éxito.
«Ahora no nos marcamos otro objetivo que no sea ir al Metropolitano a intentar ganar el partido, detrás de eso no hay más»
-¿Hay otros entrenadores a los que admire especialmente?
-Sí, me han impactado mucho Rafael Pérez, que fue mi primer entrenador cuando jugaba, era infantil por aquel entonces, y fue mi primer director deportivo. Casi está en el anonimato, que es donde le gusta estar. También Fernando Estévez, con el que empecé a trabajar como segundo. Son personas con las que he tenido cercanía y que te dejan una impronta muy grande. Luego, hay personas a las que tienes admiración, entrenadores de primer nivel,como Rubi, al que se lo dije aquí cuando vino; Luis Enrique, que me parece un ejemplo de superación terrible; Guardiola, porque ha sido capaz de triunfar en diferentes ligas; Ancelotti, por su capacidad de liderazgo, o Vicente del Bosque. Ahí justo, encima de mi mesa, tengo un libro suyo. El mismo Antonio Tapia. La primera vez que hablé con él fue en 2013, impartiendo un curso de la Federación, al que asistí como oyente. Cuando terminó fui a hablarle sobre el balón parado y cómo lo trabajaba, y le dije en aquel momento que me sentía muy reflejado en él por lo que había hecho antes de llegar al fútbol profesional. Por aquel entonces yo subía a entrenar a Loja todos los días desde Benalmádena. Eran 200 kilómetros, y llegaba a las doce de la noche y había que trabajar como profesor. Eran años duros. Muy bonitos, pero muy duros.
-¿Qué le pareció el triunfo de España en el Mundial?
-Ganó seguramente el que se lo merecía. Fue muy bonito por cómo empezó todo, por cómo el equipo iba creciendo en la competición. Por encima de que hayamos conseguido el título, nuestra selección tiene un mérito añadido y para mí tiene un valor tremendo, haberlo hecho con una idea muy clara de lo que queríamos, con una propuesta clara, con identidad. Creo que nos podemos sentir muy orgullosos de todo lo que ha hecho nuestra selección, de cómo está siendo capaz de mantenerlo en el tiempo. Que nadie se le olvide de que en ese final estaban las dos selecciones que estaban cosechando el mejor resultado de los últimos tres o cuatro años, que no era casualidad las dos que estaban allí. Cuando empezó el Mundial y escuchaba a gente decir que este año España no iba a ningún sitio, que si algunos jugadores llegaban lesionados y no estaban bien, que ese equipo no le podía ganar a otras selecciones, me daba rabia. ¡Qué más tiene que hacer ese equipo, si ya ha demostrado su capacidad! Porque haya habido un mal resultado, un momento de juego quizás no tan brillante… Los rivales también están en los partidos. Me llamaba la atención que no tuviésemos esa fe ciega en nuestra selección. En ese momento de duda me gustó mucho cómo fueron capaces de mantenerse firmes. No todos los días se gana un Mundial, pero ellos además de ganarlo lo han hecho con una determinación terrible.