El Barça afronta una nueva temporada con cambios importantes en la plantilla. Las salidas de Alexia Putellas, Mapi León, Ona Batlle y Salma Paralluelo, cuatro titulares en la última final de la Champions, obligan al equipo a reinventarse una vez más. La dirección deportiva ha reaccionado reforzando la plantilla con perfiles jóvenes y la llegada de Kerolin Nicoli es inminente, pero buena parte del crecimiento del equipo pasa por las futbolistas que ya están en casa.
Ese fue, precisamente, uno de los mensajes que Pere Romeu quiso transmitir a la plantilla durante la charla con la que abrió la pretemporada. El técnico pidió paciencia y recordó que todas tendrán oportunidades para asumir más responsabilidades: «Todo el mundo va a tener oportunidades. Pero calma, tened paciencia y no queráis acelerar pasos», manifestó. Y dejó una frase que resume el reto de la temporada: «Muchas, muchísimas, de vosotras, podéis dar un paso adelante». No se trata únicamente de elevar el nivel competitivo, sino de asumir un papel más protagonista dentro del equipo. Algunas futbolistas ya han demostrado que están preparadas. Ahora llega el momento de consolidarse.
Aïcha Camara es la primera. Fue una de las grandes revelaciones del pasado curso. Su irrupción llegó antes de lo previsto, pero respondió con personalidad tanto en el lateral derecho como actuando de central cuando las necesidades del equipo lo exigieron. Con la salida de Ona Batlle, todo apunta a que Aïcha partirá como la principal candidata a ocupar el lateral derecho. Será una de las futbolistas llamadas a consolidarse como titular.
Es también el momento de Kika Nazareth. El talento nunca ha estado en duda. Cuando llegó procedente del Benfica se convirtió en el fichaje más caro de la historia de la sección, pero las lesiones han impedido que encuentre la continuidad necesaria para mostrar todo su potencial. Ahora, con más espacio para asumir protagonismo tras la marcha de Alexia, el Barça espera que la internacional portuguesa dé ese paso definitivo que las lesiones le han negado durante sus dos primeras temporadas.
Sydney Schertenleib ya dejó muestras de su enorme potencial en su primer año y la pasada temporada tuvo más continuidad en la Liga, pero ahora el reto pasa por trasladar ese crecimiento también a las grandes citas. La confianza del club en la internacional suiza es absoluta. Un camino similar recorrerá Carla Julià. Incorporada inicialmente para reforzar el filial, las circunstancias adelantaron su llegada al primer equipo. Respondió con buenas actuaciones en el lateral izquierdo y este curso, tras renovación y ascenso oficial al primer equipo, deberá seguir creciendo, acumulando minutos y dando descanso a Esmee Brugts.

Sydney, Brugts, Pennock, Martina y Kika durante la pretemporada / FCB
Serrajordi y Vicky ya dieron el primer paso
Si hay dos futbolistas que ya comenzaron ese camino la temporada pasada son Clara Serrajordi y Vicky López. La primera protagonizó una irrupción espectacular hasta convertirse en titular en la final de la Champions. La lesión de Aitana Bonmatí aceleró su crecimiento y respondió convirtiéndose en una pieza clave en la conquista del póker. Con el regreso de Aitana, pero la salida de Alexia, todo apunta a que seguirá teniendo un papel muy importante en el centro del campo.
También Vicky López ha ido ganando peso temporada tras temporada con paciencia y mucho trabajo. La canterana ya dio un importante paso adelante el pasado curso, aunque se quedó con la espina de no participar en la final de la Champions. El siguiente reto será consolidar ese protagonismo también en los partidos de máxima exigencia.
Un liderazgo que también deberá repartirse
El paso adelante no será únicamente futbolístico. La marcha de Alexia también deja un vacío de liderazgo dentro del vestuario.
Marta Torrejón, Patri Guijarro e Irene Paredes seguirán siendo algunas de las voces de referencia del grupo, aunque la plantilla volverá a elegir a sus capitanas una vez se cierre el mercado. Más allá del brazalete, el Barça también necesitará que emerjan nuevos liderazgos naturales para afrontar una temporada en la que el objetivo vuelve a ser el mismo: seguir siendo el equipo a batir