Rafa Avilés, entrenador de porteros granadino de la cantera del Granada, se despidió del club después de catorce años de servicio a través de una … emotiva carta difundida a través de sus redes sociales personales. «Llegó el momento de decir ‘hasta luego’ al club de mi vida, al club de mi ciudad. Nunca imaginé que este día llegaría, y mucho menos de la forma en la que ha llegado. Me habría gustado poder despedirme de otra manera, pero hay cosas que uno no puede elegir», reconoció el técnico después de que la entidad decidiera prescindir de su labor.
«Lo que sí puedo elegir es cómo recordar todo lo que he vivido, y me quedo con eso», siguió Avilés. «El Granada me lo dio todo. Aquí crecí como entrenador, como profesional y, sobre todo, como persona. Tuve la suerte de aprender cada día, de equivocarme, de mejorar y de compartir un camino que siempre llevaré conmigo. Quiero dar las gracias a todas las personas que, en distintos momentos, confiaron en mí y me abrieron las puertas del club. A quienes apostaron por mi trabajo cuando empezamos a construir una estructura para los porteros de la cantera con muy pocos recursos. Gracias por creer en mí y por permitirme formar parte de un proyecto tan especial», expuso el antiguo guardameta del Loja entre otros.
«Gracias también a todos los directores deportivos, a la secretaría técnica y a todos los entrenadores que con los que tuve la suerte de compartir este camino. De cada uno aprendí y todos me hicisteis mejor entrenador y mejor persona», continuó el preparador, incluyendo a «los motores del club» por «delegados, servicios médicos, jardineros, lavandería, prensa, utilleros, personal de seguridad y todas esas personas con una dedicación admirable y cuyo trabajo a veces pasa desapercibido pero hacen posible el día a día del Granada».
A sus antiguos pupilos
Avilés tuvo un aparte también para todos los porteros a los que dirigió durante esta etapa. «Gracias por vuestra confianza y por vuestra paciencia y también perdón por los momentos en los que fui especialmente exigente. Siempre intenté ser honesto con cada uno de vosotros porque entendía que era la mejor forma de ayudaros a crecer. Me siento orgulloso de los que alcanzasteis vuestro sueño, de los que os quedasteis por el camino y de los que seguís luchando por conseguirlo. Os llevo conmigo y os quiero», subrayó.
Tampoco dejó ajena a la afición. «Nunca dejéis de creer en nuestro club. Hay mucha gente que trabaja cada día con esfuerzo y compromiso para que lleguen tiempos mejores. La ‘eterna lucha’ no es solo un lema; es una manera de sentir este escudo», recordó.
Por último, el entrenador de porteros aseguró marcharse «con la tranquilidad de haber dado todo lo que tenía dentro». «Nadie podrá quitarme los recuerdos, las personas que conocí ni el orgullo de haber defendido estos colores durante catorce años. Seguiré llevando al Granada en el corazón y dignificando este escudo allí donde esté. Gracias, Granada. Mi vida, mi ciudad, mi club», remarcó.
