La alimentación vuelve a situarse en el centro del debate científico sobre la fibromialgia. Un ensayo clínico liderado por investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), ubicada en Pozuelo de Alarcón, ha observado que una dieta mediterránea vegana, seguida durante seis semanas, podría aportar beneficios a corto plazo en mujeres con esta enfermedad.
El estudio, publicado en la revista científica Nutrition, detectó mejoras en algunos marcadores cardiometabólicos, como el colesterol LDL y los triglicéridos, además de una reducción del dolor percibido, uno de los síntomas que más condiciona la calidad de vida de las pacientes.
Los investigadores insisten, sin embargo, en que los resultados deben interpretarse con cautela. El trabajo se desarrolló con una muestra reducida de 22 mujeres y durante un periodo de seis semanas, por lo que consideran imprescindible ampliar la investigación con estudios de mayor duración y un número superior de participantes antes de extraer conclusiones definitivas.
Dos dietas y un mismo punto de partida
El estudio contó con la participación de 22 mujeres diagnosticadas de fibromialgia, distribuidas en dos grupos. Durante seis semanas, unas siguieron una dieta mediterránea tradicional y otras una dieta mediterránea vegana. Ambas pautas fueron diseñadas con un aporte energético similar y una distribución comparable de macronutrientes para que la principal diferencia fuera el origen de los alimentos.
Según explica Alberto Rondán, investigador de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Francisco de Vitoria, el objetivo era comprobar si una versión completamente vegana de la dieta mediterránea era capaz de producir cambios medibles tanto en marcadores de salud como en algunos de los síntomas asociados a la fibromialgia.
Las participantes que siguieron la dieta vegana incrementaron especialmente el consumo de cereales, legumbres, frutos secos, semillas y alternativas vegetales, aumentando de forma notable la cantidad de fibra presente en su alimentación.
Mejoras en el colesterol y los triglicéridos
El principal objetivo del ensayo era evaluar la evolución del colesterol LDL, conocido popularmente como el colesterol «malo». Los resultados mostraron que las mujeres que siguieron la dieta mediterránea vegana registraron una reducción superior a las del grupo que mantuvo la dieta mediterránea tradicional, con una diferencia estimada de 21,2 mg/dl entre ambos grupos.
Además, también se observó una disminución más acusada de los triglicéridos -un tipo de grasa que circula en la sangre que proviene de los alimentos que comemos y de las calorías extra que el cuerpo almacena para usar como energía más tarde-, con una diferencia estimada de 27,4 mg/dl.
Miguel López-Moreno, investigador de la UFV y autor de correspondencia del estudio, aclara que estos datos reflejan mejoras en biomarcadores a corto plazo y no permiten concluir que exista una reducción demostrada del riesgo cardiovascular a largo plazo.
Otro de los resultados más relevantes apareció con el dolor. Las participantes del grupo vegano redujeron más la puntuación del ítem de dolor del Fibromyalgia Impact Questionnaire, una escala utilizada para valorar el impacto de la enfermedad en la vida cotidiana.
No obstante, López-Moreno insiste en que sería precipitado afirmar que esta dieta mejora la fibromialgia en su conjunto. A su juicio, el estudio muestra una señal positiva sobre el dolor percibido que deberá confirmarse con futuras investigaciones.
El consumo de fibra, la clave del estudio
El mayor consumo de fibra fue uno de los cambios más destacados entre las participantes que siguieron la dieta mediterránea vegana. Los investigadores consideran que este cambio podría explicar, al menos en parte, la mejora observada en el colesterol LDL, aunque recalcan que se trata de una hipótesis que deberá seguir estudiándose.
El ensayo también puso de manifiesto algunos retos. Los participantes del grupo vegano manifestaron menos satisfacción con la dieta y señalaron dificultades relacionadas con la fuerza de voluntad, el autocontrol y el coste percibido de algunos alimentos. Durante toda la intervención recibieron suplementación de vitamina B12 para prevenir posibles deficiencias nutricionales.