“La naturaleza es probablemente la mayor escuela de diseño que existe. Siempre me han interesado las curvas, las formas orgánicas y los materiales naturales porque transmiten una sensación de armonía profundamente humana. El EX60 también recoge parte de esa filosofía. Tiene una presencia robusta, pero al mismo tiempo muy fluida. Hay algo orgánico en la forma en que sus volúmenes se relacionan con el aire y con el movimiento”, resalta Patricia, quien tiene un vínculo emocional con la marca porque el primer coche que recuerda de su infancia fue un Volvo de su padre.
De la presencia escultural a la autonomía: un modelo que cambia las reglas del juego
Al igual que Patricia hace en cada uno de sus proyectos, el Volvo EX60 se ha construido eliminando lo superfluo para potenciar lo esencial. Menos artificio, más precisión. La belleza surge de forma natural. A primera vista, es elegante, sobrio y sofisticado. Lo que más llama la atención es su combinación de ligereza y robustez. Tiene la presencia fuerte y escultural de un SUV, pero en cada curva trabaja con el aire, no contra él.
Un modelo que llega al mercado para cambiar las reglas de juego en su segmento y que, por autonomía, propia de un coche de combustión (hasta 810 kilómetros), capacidad de carga (1.647 litros) y versatilidad, encaja a la perfección con una vida activa y bastante nómada como la de Patricia. Además, se puede reservar con dos tipos de carrocería: normal y Cross Country.