En el Tour de France Femenino, varios equipos denunciaron que algunas ciclistas podrían estar usando sujetadores con relleno o push-up durante las contrarreloj para aumentar el tamaño del pecho y obtener una ventaja aerodinámica, lo que se conoce como carenado de pecho.

Es decir, un pecho más voluminoso puede reducir la resistencia al aire y permitir ganar unos segundosque pueden ser clave. Por este motivo, la Unión Ciclista Internacional (UCI) decidió controlar el vestuario antes de la contrarreloj individual de la etapa 4.

En un principio, se preveía que esta revisión de los sujetadores deportivos tuviera lugar en el interior de una carpa. De hecho, se instaló una tienda para realizar posibles revisiones más exhaustivas y se citó a las ciclistas antes del inicio de la contrarreloj para examinar su busto.

Finalmente, los controles se llevaron a cabo en el exterior y a la vista de todo el mundo. En caso de que la persona encargada de realizar estas comprobaciones detectara alguna sospecha de un posible incumplimiento del reglamento, la ciclista habría sido trasladada a la tienda para una inspección más detallada.

Un hombre el encargado de hacerlo

Un hombre realizó las primeras comprobaciones visuales junto a una comisaria de la UCI, que hubiera sido la encargada de efectuar las revisiones más exhaustivas.

Esto generó numerosas críticas tanto entre las ciclistas como entre los comentaristas e, incluso, los aficionados, que calificaron el procedimiento de «absurdo» e «intimidador».

Las ciclistas indignadas

En declaraciones a Sporza, la comentarista Ine Beyen afirmó que como mujer encontraría la situación bastante intimidante, especialmente porque el entorno no ofrecía privacidad. «Como mujer, me resulta bastante intimidante. Sobre todo porque el entorno no está aislado», señaló.

Ciclistas como Lotte Kopecky y Shari Bossuyt también criticaron las medidas por considerarlas exageradas. En concreto, Kopecky declaró a Sporza que la respuesta por parte de la organización era desmesurada.

«Creo que es mucho revuelo. Se está sacando de contexto. Es un tema que se ha debatido durante mucho tiempo, incluso entre los hombres que se comunican por radio», afirmó en unas declaraciones recogidas por The telegraph.

La corredora añadió que debería permitirse que las ciclistas llevaran aquello con lo que se sintieran más cómodas. «Si a una mujer le gusta llevar un sujetador push-up en una contrarreloj, creo que debería estar permitido. No me da la impresión de que se abuse tanto de ello», concluyó.