Aún queda mes y medio para que un árbitro principal de la Euroliga eleve el primer balón de la temporada al aire. Un período de … tiempo que todavía puede variar los planteles de los veinte clubes situados en la parrilla de salida. Pero, con unos cuantos movimientos estivales ya instaurados, vuelve a surgir una conclusión irrebatible. Que el Baskonia, obligado a reclutar talento que vuela por debajo del radar en su afán de competir con la élite, se muestra al continente entero como una entidad exportadora. Un modo fértil de interpretar la realidad del mercado, donde priman las plusvalías. O sea, comprar buen género poco conocido para asarlo en la fragua de Zurbano y obtener, en la medida de lo posible, un rendimiento económico con el fin de girar una rueda sin fin. Al tiempo que exprime, mientras permanecen bajo su disciplina, las aptitudes baloncestísticas de sus mejores exponentes.
Hay gerencias deportivas con mayor fondo de cartera que la vitoriana que pescan en aguas seguras. Dícese de aquellas que han revalidado su calidad junto a los humedales de Salburua. Durante mucho tiempo era Barcelona el puerto de mar donde llegaba ese producto deportivo con ‘label’ alavés. Y, en las últimas campañas, Estambul ostentaba el título de muelle donde atracaban jugadores con un notable pretérito bajo el techo elevado del Fernando Buesa Arena. Sobre todo por lo que concernía al Efes, radicado en el sector europeo de la pasión turca. Resulta que ahora le ha tomado el relevo la parte asiática de la enorme urbe, la nueva sucursal de los baskonistas sin fronteras.
Nada menos que cuatro actores con pasado en Betoño defenderán la camiseta gualdinegra del Fenerbahce, los colores de la canasta que luce el Barakaldo de nuestras futbolísticas refriegas pasadas. Un simple cambio de continente a través del Bósforo para alojar, bajo la batuta de Sarunas Jasikevicius, a un póker de muy destacados jugadores que pasaron por Vitoria. Dos bases estelares (el reciente Trent Forrest más Shane Larkin que cambia de orilla), el escolta Wade Baldwin y el alero todoterreno Shavon Shields. Al club otomano le sigue en esa orden de mérito el Partizan que vestirá el próximo curso de ‘sepultureros’ al ya trotamundos Luca Vildoza, el excapitán azulgrana Vanja Marinkovic y al pívot Tonye Jekiri. De entrenadores hablaremos un poco más adelante, que también tienen lo suyo.
Casi dos plantillas
Hasta dos plantillas muy considerables volvería a armar Josean Querejeta si devolviera tantos hijos pródigos al redil. Bueno, no tanto, que para competir ahora al máximo nivel en la Euroliga se estilan los grupos de gran eslora. Nada menos que veintidós jugadores que lucieron sobre el pecho el escudo del carnero se distribuyen entre los adversarios del Baskonia en el próximo ejercicio continental. Basta añadir que sólo seis conjuntos carecen de hombres con hojas de servicios previas en el recinto de Betoño. En esa nómina escasa se alinean los dos equipos de Tel Aviv (Maccabi y Hapoel), el incierto Asvel, el semifinalista Valencia de la reciente edición, el Virtus y el Zalgiris. El cuadro lituano es, por unas cuantas circunstancias, el espejo más aproximado por tradición y ciudad al propio conjunto azulgrana.
El baloncesto moderno ha licuado tanto las posiciones dentro de la cancha que ya no valen los moldes tradicionales que separaban a bases, escoltas, aleros, ‘cuatros’ y pívots. Los directores de orquesta hoy en día anotan más que reparten y los grandotes se abren al arco para amenazar mediante su tiro de tres puntos. Pero puestos a establecer cierto orden surgen siete ‘unos’, otros cinco perimetrales y nada menos que diez más o menos interiores. Desde luego, calidad de sobra para competir al más alto nivel en el mejor torneo continental.
Llevando el mando surgen Mike James (de Mónaco a Efes), Darius Thompson (de Valencia a Milán), Kamar Baldwin, Trent Forrest, Shane Larkin, Miller-McIntyre (de Estrella Roja a Olympiacos) y Luca Vildoza (a Belgrado por la puerta del Partizan). Como ‘killers’ cabe mencionar a Wade Baldwin, Shavon Shields, Nikos Rogkavopoulos, Vanja Marinkovic y el ahora madridista Luwawu-Cabarrot. Y por dentro, en distintos grados, Alec Peters (del campeón Olympiacos a Milán), Eugene Omoruyi (en el debutante Besiktas), Chima Moneke, Mamadi Diakite (seducido por el dinero de Dubái), Tornike Shengelia, Johannes Voigtmann, Donta Hall, Daulton Hommes, Tonye Jekiri y el excanterano Filip Petrusev, también en los Emiratos Árabes Unidos.
A esta lista de pretéritos azulgranas conviene añadir la nómina de entrenadores que batieron la banda del Buesa Arena. Dos de ellos, el vitoriano Ibon Navarro y Joan Peñarroya, encarnarán la máxima rivalidad en Belgrado. Mientras que Pedro Martínez abandona su segunda etapa triunfal en Valencia para instalarse en la Casa Blanca, Pablo Laso continúa en la vertiente europea de Estambul y Giuseppe Poeta encabeza el proyecto del Milán.