Durante el reinado de Juan Carlos I, que conquistó la Copa del Rey en cinco ocasiones al timón de las distintas versiones del Bribón, la encargada de entregarle el trofeo era su esposa, la reina doña Sofía, quien solía acompañarle durante toda la competición junto a la Familia Real. Ocurrió por ejemplo en 1984, cuando tal y como muestra la hemeroteca la reina Sofía le entregó la copa a su esposo entre sonrisas y un afectuoso beso en la mejilla frente a las cámaras. Aquel verano fue, además, el del debut de un jovencísimo Felipe a bordo del Sirius II. “Hijo, ponte crema y ten mucho cuidado”, quedó registrado que le dijo la reina Sofía a su hijo antes de soltar amarres.
Si Felipe VI ganara finalmente este año la Copa del Rey de vela, la lógica institucional haría que la reina Letizia recogiera ese testigo histórico y presidiera también la ceremonia para premiar a su marido. En 2004, de hecho, ya ocurrió algo parecido y fue ella quien, poco después de su boda, entregó a don Felipe el trofeo que acreditaba su segundo puesto en la Copa de la Reina, regata que se celebró en Valencia y que dejó una foto de la pareja besándose entre los trofeos.

En su etapa de princesa Letizia sí salía a navegar para seguir las regatas
JOSE JORDAN/Getty Images
Sin embargo, sobre esa posibilidad pesa el desapego progresivo de doña Letizia por la vela.
Si bien en sus primeros veranos mallorquines sí era habitual verla embarcada en el Somni, saludando a pie de pantalán o siguiendo las maniobras desde alta mar, su interés por las regatas fue decayendo paulatinamente hasta desaparecer por completo de las vacaciones reales en Palma. Una falta de afición por las regatas que, al menos por el momento, tampoco han heredado sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía: en los últimos años, las tres se han acercado en alguna ocasión al club náutico de Palma a desearle suerte a don Felipe, pero hace ya mucho tiempo que la reina no le sigue desde un yate como, por el contrario, sí hizo recientemente su suegra, la reina doña Sofía, quien en el verano de 2024 animó desde alta mar al equipo de su hijo.
La hipotética victoria de Felipe VI a bordo del Hispania en esta 44ª edición abriría así un dilema curioso: ¿romperá doña Letizia su distancia con las regatas para entregarle la copa a su esposo, emulando aquel beso de 2004, o dejará que el protocolo busque una alternativa?