El Barcelona ha ganado terreno en las últimas horas en la carrera por Rodri Hernández. Fuentes del entorno del club señalan que el conjunto azulgrana tiene ahora el camino despejado para negociar directamente con el Manchester City por el centrocampista español, algo que no ocurría ni el miércoles ni la mañana de ayer. Las mismas fuentes admiten que se trata de un cambio respecto a la situación previa, aunque insisten en que la operación está lejos de cerrarse y en que nada garantiza que el fichaje llegue a materializarse.

El giro llega después de meses en los que el fichaje de Rodri por el Real Madrid parecía cuestión de tiempo. El club blanco llevaba semanas negociando con el City sin que las conversaciones terminaran de avanzar, y en el entorno del jugador ha ido creciendo el cansancio ante un proceso que se alargaba sin cerrarse. Esa espera, sumada al tira y afloja entre madridistas y citizens por las condiciones de la operación, ha abierto una grieta que el Barça no ha dudado en aprovechar.

Porque el otro factor que cambia el escenario es la relación entre Barcelona y Manchester City, mucho más fluida que la que mantienen los ingleses con el Madrid. En el club azulgrana confían en que, con el visto bueno del jugador ya en el bolsillo, fijar un precio con los celestes no debería ser complicado. Es precisamente ese punto, el del entendimiento entre ambas entidades, el que en Can Barça consideran la gran ventaja frente a un Real Madrid que ha ido perdiendo margen de maniobra en las últimas semanas.

Queda, eso sí, el problema de siempre: el dinero. El Barça no puede permitirse una operación de esta envergadura sin antes generar ingresos, y ahí es donde entran otros dos nombres que llevan todo el verano sobre la mesa. La salida de Ferran Torres sigue en el aire, sin acuerdo de renovación a la vista y con el PSG esperando agazapado en la sombra, y el fichaje de Julián Alvarez, con el que el club lleva semanas trabajando, obliga a hacer encaje de bolillos en las cuentas. Cualquier movimiento por Rodri pasa, inevitablemente, por resolver algunas otras operaciones.

Hay un tercer elemento del que en el club no hablan en corto pero tampoco tapan: la enfermería. Frenkie de Jong arrastra una lesión de rodilla cuyo plazo de recuperación varía entre varias semanas y cuatro meses, y su ausencia deja al Barcelona con menos margen en el centro del campo del que le gustaría tener de cara a un tramo de temporada exigente. La incertidumbre sobre cuándo volverá a estar disponible el neerlandés da al club un argumento más para justificar el interés por un futbolista de las características de Rodri, capaz de cubrir esa posición con garantías inmediatas.

Con 30 años, Rodri está en el mejor momento de su carrera. Fue elegido mejor jugador del último Mundial, título que se suma a un palmarés que ya incluía la Champions y el Balón de Oro, y su nombre lleva meses siendo uno de los más repetidos en el mercado de fichajes por su rendimiento con la selección española y con el Manchester City. Su contrato con el club inglés se extiende hasta 2027. No hay salida inminente por vencimiento, pero la propia dirección deportiva del City parece dispuesta a escuchar ofertas si el jugador manifiesta su deseo de marcharse. Por ahora, en el Barcelona prefieren no lanzar las campanas al vuelo. Reconocen el cambio de escenario, pero recuerdan que todo depende de un jugador que hasta hace apenas unas horas parecía tener el Real Madrid como destino más probable. Eso, y, por supuesto, de si el Manchester City decide sentarse a negociar en firme. Los dos grandes del fútbol español pujan por Rodri.