La promesa electoral de Florentino Pérez terminó convirtiéndose en un arma de doble filo. El presidente del Real Madrid cumplió con su palabra y anunció públicamente una oferta de 150 millones de euros por Julián Álvarez, revelando incluso al momento que el Atlético la había rechazado. Un movimiento llamativo que ha terminado marcando buena parte del mercado del club blanco.

Desde el primer momento dio la sensación de que aquella ofensiva tenía mucho más de gesto institucional que de intento real de cerrar un fichaje. El propio Atlético reaccionó con ironía, negando inicialmente la operación y burlándose del comunicado madridista. La sensación era que Florentino había encontrado la forma perfecta de cumplir su promesa electoral sin asumir riesgos, sabiendo que los rojiblancos rechazarían su oferta.

Julián Álvarez, durante el partido de Argentina ante Egipto

Julián Álvarez, durante el partido de Argentina ante Egipto / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

Pero la jugada tenía además otra lectura. Al fijar públicamente una cifra de 150 millones por Julián Álvarez, el Real Madrid también elevaba el listón para cualquier otro pretendiente. Si el Atlético rechazaba semejante cantidad, resultaba prácticamente imposible justificar una venta posterior al Barcelona por una cifra inferior.

La oferta pasa factura

Sin embargo, la estrategia escondía un peaje que el Real Madrid ha terminado pagando durante el resto del mercado. Además de enseñar sus cartas, el club también enseñó su capacidad económica. Toda Europa supo que el Madrid estaba dispuesto a movilizar 150 millones de euros por un futbolista este mismo verano, con todo lo que ese mensaje implica.

Yan Diomande, futbolista del RB Leipzig

El Madrid podría terminar pagando 140 millones por Diomande / Agencias

El RB Leipzig negoció el traspaso de Yan Diomande desde una posición de absoluta fortaleza. El club alemán fue endureciendo las conversaciones hasta sacarle al Madrid hasta el último euro: 125 millones de euros fijos, otros 10 en variables muy asequibles y cinco más ligados a objetivos de mayor dificultad. Los blancos terminaron convirtiendo al joven extremo en el fichaje más caro de su historia.

La misma sensación se trasladó a Manchester. Con el interés blanco por Rodri encima de la mesa, el City tampoco tuvo necesidad de flexibilizar sus exigencias. Al contrario, conocer el músculo financiero que el Madrid había exhibido semanas antes fortaleció su posición y le permitió tensar la cuerda.

De puertas para dentro

El efecto también se dejó notar internamente. En plena negociación para ampliar su contrato, Vinicius Jr. pudo comprobar que el club hablaba con naturalidad de inversiones superiores a los 100 millones para reforzar la plantilla. Ofrecieron primero 150 millones de euros por Julián Álvarez y después estaban dispuestos a gastar una millonada por Diomande. Con estas cifras, desde el entorno del brasileño no entendían por qué tendrían que bajar sus pretensiones.

Vinicius celebra un gol con el Real Madrid

Vinicius celebra un gol con el Real Madrid / EFE

No es ningún secreto que la renovación de Vinicius acabara cerrándose después de que el Madrid terminara mejorando su oferta. Las cifras serán finalmente superiores a las que los blancos esperaban ofrecer.

La paradoja de la oferta por Julián Álvarez es evidente. Florentino Pérez cumplió con su palabra, pero también descubrió sus cartas, condicionando por completo las operaciones más importantes que afrontaba el club en el mercado.