Carritos tirados por cansados aitatxos y amatxos han llenado esta mañana la plaza de la Virgen Blanca para ver cómo Celedón Txiki y Edurne inauguraban el día de los txikis de las fiestas de Gasteiz. La poca sombra que el sofocante sol dejaba era, sin duda alguna, lo más cotizado entre las primeras personas en llegar a la plaza. Tras la ofrenda floral a la Virgen Blanca en la iglesia de San Miguel, Ekai González y Haizea Lauzurika le han dedicado también a la virgen un aurresku que ya le gustaría bailar a Iñaki Kerejazu.

Poco a poco, más y más carritos entraban en la plaza buscando el mejor sitio para ver, como el día 4, la bajada de los muñecos de ambos personajes, y el posterior paseo hasta la escalinata. La escalinata era ya resguardo para la Banda Municipal, hoy dirigida por un txiki, que esperaba a que el txupinazo diera la señal de salida. Mientras tanto, detrás del monumento a la Batalla de Vitoria, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos maravillaba, como de costumbre, a todo txiki que pasaba al lado suyo y veía el tamaño real de esos reyes que solo ven en las cartas de Fournier. Hoy, apenas se veían las celebridades del día 4 en la balconada; han sido las niñas y niños los encargados de acompañar desde lo más alto a Ekai y Haizea.

Las 12.00 se acercaban y la plaza ya gozaba de una imagen que no tenía nada que envidiar a la del txupinazo aburrido de «los mayores». Madres y padres empezaban ya a señalar a los txikis a dónde mirar, por dónde bajarían los muñecos y qué recorrido harían después los dos blusas elegidos de Bereziak y Los Desiguales.

«¡Pum!», ha sonado por fin. Y la melodía de la Banda Municipal ha recordado a toda la plaza que seguimos de fiesta, y que todavía nos queda la mitad. Primero Edurne y luego Celedón Txiki, los muñecos han emprendido la bajada mientras pequeños dedos señalaban al cielo. Nada más cruzar la bandera de Gasteiz, los paraguas de Ekai y Haizea se han dejado ver, y los más pequeños han visto por fin que si de algo van las fiestas de Gasteiz es de ellos, de los que miran con admiración y de los que en el futuro serán los encargados de perpetuarlas en el tiempo.

Entre ánimos y aplausos de progenitores y conductores de carrito, Edurne y Celedón Txiki han llegado rápidamente a la balconada, más descansados y con menos kalimotxo que en la camisa que Kerejazu, eso sí. «¡Gora Gasteiz!», han sido las primeras palabras de Haizea. «¡Gora Andre Mari Zuriaren jaiak!», las de Ekai. «Hoy es el día de los txikis, para bailar, cantar, saltar… para demostrar a los adultos que las Blusas y Neskas tienen un gran futuro por delante», ha reivindicado Celedón Txiki. Al igual que Kerejazu, Haizea y Ekai han querido acordarse de los niños y niñas que no están y no pueden disfrutar de las fiestas, y también de «los que durante el año lo han pasado mal y han tenido dificultades». «Todos los niños tenemos derecho a disfrutar de este y de todos los demás días del año, por eso les deseamos lo mejor y esperamos que puedan estar en esta plaza el año que viene». Un clásico canto de «Zeledonek etxe berria egin du» ha dado por concluido el discurso y la plaza de la Virgen Blanca ha dado así por iniciado el día de los txikis.

Día completo

Aunque la ofrenda y el txupinazo son el principal evento, queda aún mucho día para los más pequeños. Durante toda la jornada, el Parque de Arriaga es uno de los grandes epicentros de la actividad infantil. Allí se encuentra el Espacio de Juego y Aventura —hasta 2019 ubicado en el Prado—, con hinchables, colchonetas, tirolinas, rocódromos y zonas divididas por edades para niños de hasta 14 años, con horario de 11:30 a 14:00 y de 17:00 a 20:30. Este año se suma la novedad del Txiki Explorer, un proyecto educativo en el que los más pequeños, de 0 a 12 años, y sus familias tienen la misión de descubrir y explorar «La isla del parque Arriaga» a través de objetos reciclados y actividades lúdicas en torno al ciclo del agua y su uso consciente.

A mediodía, la Plaza del Conde de Peñaflorida acoge espectáculos de circo, títeres y teatro infantil para los más pequeños, y todas las tardes a las 19:00 hay Mini Disco en los Jardines del Obispo Fernández de Piérola.

Por la tarde, la fiesta recupera su ritmo con el paseíllo de las Cuadrillas de Blusas y Neskas a las 17:00, que arranca en la calle Fueros —esquina con Olaguibel— y recorre Ortiz de Zárate, Florida y Dato hasta llegar a la calle Postas. Celedón Txiki y Edurne vuelven a ser los protagonistas de este recorrido. El Gargantúa se traslada por la tarde a los Jardines del Obispo Ramón Fernández de Piérola, de 18:30 a 20:00, y de 18:45 a 20:15 tiene lugar la fiesta de los «Txikis», en la que Edurne y Celedón Txiki vuelven a saludar a los más pequeños.

Una hora después de la fiesta de los txikis, la Banda Municipal ofrece un concierto en el Parque de la Florida en honor a los niños, intercalando su repertorio con melodías de dibujos animados. En la plaza del Machete, la tradición oral se hace presente con una sesión de bertsos a cargo de Eli Zaldua, Peru Abarrategi, Maddi Ane Txoperena y Beñat Gaztelumendi.

La jornada nocturna no olvida a los menores. A las 22:30, los Toros de Fuego recorren la calle Olaguibel y, a continuación, en el mismo escenario, la compañía Lekittoko Deabruak presenta ‘Akelarre Foc’, un espectáculo de luz, fuego y pirotecnia basado en la mitología vasca, una de las grandes novedades de esta edición. La noche se cierra con el espectáculo pirotécnico desde Mendizabala a las 23:00.

Las cuadrillas de Blusas y Neskak completan la oferta infantil con actividades como Basatilandia, Margotxef y Tu Foto Txiki distribuidas a lo largo de las fiestas.