La princesa Alexia de Grecia junto a su marido, el arquitecto español Carlos Morales. (José Ruiz / Europa Press)
07 Ago, 2026 12:30 a. m. EST
La vida de Alexia de Grecia dio un giro decisivo cuando, tras su etapa en Londres, eligió Canarias como su hogar definitivo. Allí encontró tranquilidad, anonimato y también el amor: el arquitecto lanzaroteño Carlos Morales, con quien formó una familia numerosa y una vida alejada del foco mediático. Desde entonces, su casa en Lanzarote se ha convertido en uno de los refugios más discretos y protegidos de la realeza europea, un lugar donde la infanta Cristina ha encontrado consuelo en algunos de los momentos más difíciles de su vida.
La estrecha relación entre ambas primas nació hace más de tres décadas, cuando Alexia viajó a Barcelona durante los Juegos Olímpicos de 1992. Aquella estancia cambió su rumbo: se enamoró de la ciudad, cursó un máster en intervención temprana y trabajó con niños con síndrome de Down. Fue entonces cuando su vínculo con la infanta Cristina se fortaleció hasta convertirse en una amistad inquebrantable. Alexia estuvo a su lado durante el proceso del caso Nóos, y Cristina ha correspondido con visitas frecuentes a Lanzarote, donde disfruta de la calma y del cariño de la familia griega.
La infanta es madrina de Arrietta, la primera hija del matrimonio, y Alexia lo es de Pablo Nicolás Urdangarin, una muestra más de la unión entre ambas familias. No es raro verlas juntas en la isla, ya sea en celebraciones familiares o en momentos de ocio, como en los carnavales de Las Palmas o durante visitas a restaurantes locales, donde en ocasiones han sido fotografiadas juntas.
La princesa Alexia de Grecia junto a su marido, el arquitecto español Carlos Morales, y sus hijos en Lanzarote. (José Ruiz / Europa Press)
La casa de Alexia y Carlos, situada en la exclusiva zona de Puerto Calero, es una de las propiedades más discretas y protegidas de Lanzarote. Morales, arquitecto de profesión, diseñó la vivienda pensando en la tranquilidad de su familia y en la necesidad de blindarse ante la presión mediática que vivieron durante su etapa en Barcelona. Altos muros, jardines frondosos y un sistema de seguridad avanzado convierten la finca en un auténtico oasis privado.
Vivienda de la princesa Alexia de Grecia y su marido Carlos Morales. (Europa Press)
La parcela supera los 5.000 metros cuadrados y alberga un impresionante chalé de dos plantas y sótano, con vistas al mar y espacios concebidos para el bienestar: piscina exterior y cubierta, sauna, gimnasio, sala de masajes y una amplia zona de ocio con mesas de billar. La casa fue adquirida en 2005 y desde entonces ha sido el escenario de una vida familiar tranquila, alejada de los flashes y centrada en la crianza de sus cuatro hijos.
La princesa Alexia de Grecia junto a su marido, el arquitecto español Carlos Morales. (Europa Press)
A lo largo de los años, la propiedad se vio envuelta en una investigación urbanística que finalmente quedó archivada, confirmando que no existía irregularidad alguna en el terreno. Desde entonces, la pareja ha continuado con su vida discreta, asistiendo solo a contadas apariciones públicas y manteniendo siempre un perfil bajo.
Sus hijos, ya casi todos adultos, viven con autonomía y mantienen una excelente relación con la familia. Arrietta, la mayor, fue una de las damas de honor en la boda de Teodora de Grecia, demostrando que, pese a la distancia, los lazos con la realeza helena siguen intactos.
La infanta Cristina y Alexia de Grecia en un partido de Pablo Urdangarin. (David Oller / Europa Press)
La decisión de instalarse en Lanzarote fue, para Alexia y Carlos, una forma de proteger su intimidad después de años complicados en Barcelona. “El acoso fue abrumador”, confesaron en su momento, recordando cómo algunos periodistas llegaron a rebuscar en los cubos de basura de su casa. Su hogar en la isla es sinónimo de paz, familia y discreción: el refugio perfecto para una vida lejos del ruido mediático.