Habitualmente, las tertulias en torno al resultado del Descenso del Sella se centran en las posibilidades de los participantes de realizar porteos para sortear las partes del recorrido más secas. Un debate que en esta oportunidad pierde fuerza porque la llegada coincidirá con la marea alta, por lo que es de suponer que el Sella lleve un gran caudal de agua cerca de la desembocadura y, por tanto, en varios kilómetros antes de la meta de la prueba, situada en el puente de Ribadesella. Las fuerzas con las que lleguen los deportistas al tramo final se antoja más decisiva que la inteligencia táctica a la hora de salvar las zonas más secas.
Por lo demás, la Fiesta de las Piraguas tendrá idénticos condicionantes y problemas que las pasadas ediciones. La gran cantidad de inscritos y el bajo caudal del río por la escasez de lluvias convierte en delicado el inicio. Los favoritos, que parten en las primeras posiciones respetando el orden de la contrarreloj celebrada el jueves, tendrán que salir lo antes posible para evitar las aglomeraciones. El primer tramo difícil, mediado el recorrido, es el de la Requexada, zona habitual de rápidos y fuertes corrientes.
Como objetivo último, aunque muy difícil de conseguir debido al bajo caudal del río, está el récord de la prueba, establecido en 2009 por la K-2 de Julio Martínez y Miguel Fernández, que cubrió los 20 kilómetros en 1 hora, 1 minuto y 14 segundos.