Morante deja su sello con el abreplaza de Candiles

Foto: TorosMarbella

Morante de la Puebla, vestido de catafalco y azabache cristalizado, abrió su actuación con un recibo de capote de enorme belleza, compuesto por templadas verónicas rematadas con una airosa revolera. Durante el primer tercio, el picador Ángel Rivas cayó al suelo en el encuentro con el toro, aunque sin mayores consecuencias. En el quite, el sevillano intentó unas tafalleras girando sobre sí mismo; el toro estuvo a punto de prenderlo al descubrirse, aunque logró cerrar la intervención con una magnífica media verónica. El tercio de banderillas resultó brillante.

La faena de muleta comenzó con un toreo a dos manos, estirando la embestida por abajo con gran suavidad. Morante fue imponiendo un ritmo muy lento y cadencioso, especialmente sobre la mano derecha, con un toreo vertical y de enorme temple. Al natural dejó los pasajes de mayor hondura, siempre muy despacio, aunque el toro evidenció escaso fondo y le faltó un punto de transmisión para romper definitivamente la faena. Volvió a firmar derechazos largos, rematados hasta el final de la cadera, antes de dejar una estocada baja. En la suerte suprema, el toro alcanzó al banderillero Juan José Domínguez, afortunadamente sin consecuencias. La labor fue premiada con una oreja.

INFORMA: José Manuel Peña.