Han pasado ya 17 años del estreno en Cuatro del programa ’21 días’ con la periodista Samanta Villar al frente. Desde dormir entre cartones, dejar … de comer, vivir en un barco o fumar marihuana, la presentadora llevó su cuerpo al extremo para poder compartir la experiencia con la audiencia. Ahora, Samanta lleva una vida completamente distinta, dedicada a diferentes proyectos relacionados con la comunicación pero alejada de la televisión.
Uno de los episodios que le pasó mayor factura a nivel físico y psicológico fue el de ’21 días sin comer, en el que perdió hasta seis kilos. «Me daba pena volver a comer. Fíjate lo que te hace la cabeza y el refuerzo del entorno. Me decían que estaba guapa. Incluso en esas circunstancias te puedes ver empujada a hacer algo que no es bueno para ti», explica en el podcast ‘La escalera roja’.
«’21 días en la mina’ marcó un antes y un después en la vida de Marlene. La gente se organizó para comprarle una casa», recuerda Samanata, haciendo referencia a la historia de superación de una minera de Bolivia. «A día de hoy mantengo contacto con gente que vive en la calle. Te llevas un crecimiento personal increíble. Me siento privilegiada de haber hecho un formato así», reconoce.
Si hay un programa del que «se acuerda toda España» es de el de ’21 días fumando porros’, asegura Samanta. »Acabé harta y no he vuelto a fumar. Estaba todo el día medio dormida y tenía ganas de que se acabase el rodaje para no volver a probarlo«, cuenta. Finalmente, la entrevistada desvela que «hubo una segunda temporada en la que se propuso el consumo de ayahuasca. Dije que no me importaba probarla, siempre y cuando pudiéramos explicar con libertad lo que ocurría, entonces decidieron no rodarla. Son temas tan complejos que pueden implicar la salud de tantas personas, y tenemos influencia en mucha gente», zanja.