Ringo Starr suele repetir dos palabras como una especie de firma personal: paz y amor. Lo hace en entrevistas, mensajes a sus seguidores, cumpleaños y apariciones públicas. Detrás de esa fórmula luminosa hay una vida intensa, marcada por la fama más desbordante del siglo XX, por años difíciles y por una búsqueda personal que lo acompañó durante décadas.
“Después de tanto tiempo en esta búsqueda, todo se trata de encontrarse a uno mismo”, fue una de sus últimas frases en la sección “Hollywood Star Walk” de Los Angeles Times, en un perfil donde también se menciona su búsqueda espiritual iniciada en los años 60.
Ringo fue parte de The Beatles, vivió desde adentro una revolución cultural, conoció la adoración masiva, sufrió el desgaste de la exposición y también enfrentó etapas personales complejas. A los 86 años, su mensaje busca alejarse de la idea de éxito como acumulación y acercarse a la idea de aprender a habitar la propia vida con mayor calma.
La cita también explica que cuanto más envejece, más aprende a afrontar la vida. Esa mirada invierte una creencia habitual, la de pensar que madurar significa tener todas las respuestas. Para Ringo, en cambio, la edad parece traer una mejor forma de lidiar con las preguntas.

Ringo y su gesto que acompaña la frase «amor y paz».
Encontrarse a uno mismo es una búsqueda que cambia con el tiempo. La persona que uno cree ser a los 20 no siempre coincide con la de los 40, los 60 o los 80. Cambian los deseos, los miedos, las prioridades, los vínculos y la manera de medir lo importante.
De Liverpool al mundo, la vida de un Beatle que eligió la paz como bandera
Ringo Starr nació como Richard Starkey en Liverpool, en 1940, y antes de convertirse en uno de los bateristas más famosos de la historia tuvo una infancia atravesada por problemas de salud. La música apareció como un camino posible y, antes de sumarse a The Beatles, tocó con Rory Storm and the Hurricanes, una banda importante dentro de la escena de Liverpool.
En 1962 se incorporó a The Beatles y pasó a ocupar un lugar decisivo en una de las bandas más influyentes de todos los tiempos. Aunque durante años algunos subestimaron su rol, su estilo de batería fue fundamental para el sonido del grupo: preciso, sólido, sin necesidad de imponerse por encima de la canción.

Ringo Starr, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison, en octubre de 1965, cuando recibieron la condecoración por parte de la Reina Isabel II (AP).
Después de la separación de The Beatles, construyó una carrera solista con canciones como Photograph, It Don’t Come Easy y You’re Sixteen, además de liderar durante años la All Starr Band. Su figura sobrevivió a la sombra enorme del grupo porque supo conservar el humor, calidez, sencillez y una identidad ligada a la celebración de la música compartida.
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También atravesó dificultades, especialmente en los años en que el consumo de alcohol y drogas afectó su vida personal y profesional. Más tarde, junto a su esposa Barbara Bach, inició un proceso de recuperación que se volvió parte de su historia pública. Ese regreso a una vida más ordenada refuerza el sentido de su frase. A veces encontrarse a uno mismo también implica reconocer cuándo uno se perdió y tener la paciencia de volver.