El momento en el que una mujer alcanza la menopausia es mucho más que un hito en su salud reproductiva: es un indicador directo de … su futuro cardiovascular. Un multitudinario estudio publicado en Menopause, la revista de The Menopause Society, advierte que las mujeres que atraviesan la menopausia antes de los 40 años se enfrentan a un riesgo significativamente mayor de desarrollar hipertensión arterial en comparación con quienes la experimentan pasados los 45.

Hasta la fecha, la evidencia científica sobre el impacto directo de la transición hormonal en la presión arterial era contradictoria, en gran medida por la dificultad de aislar el factor hormonal del aumento de peso, los cambios metabólicos o el envejecimiento general. Sin embargo, este nuevo trabajo ha logrado despejar las incógnitas.

Un seguimiento masivo durante 15 años

Para obtener conclusiones sólidas, los investigadores analizaron los datos de 107.836 mujeres posmenopáusicas inscritas en el Biobanco del Reino Unido, realizando un seguimiento exhaustivo durante una mediana de casi 15 años.

Los resultados mostraron un incremento progresivo del riesgo de hipertensión a medida que disminuía la edad de la menopausia:

– Menopausia normal (después de los 45 años): el 16,6 % de las mujeres desarrolló hipertensión.

– Menopausia temprana (entre 40 y 45 años): la cifra ascendió al 18,8 %.

– Menopausia prematura (antes de los 40 años): la tasa alcanzó el 22,6 %.

Incluso tras ajustar el análisis considerando más de 50 variables —como el peso, los antecedentes familiares, los hábitos de vida y los valores de laboratorio—, las mujeres con menopausia prematura mantuvieron un 12,3 % más de riesgo neto de desarrollar hipertensión que aquellas con una menopausia en edad habitual.

El pico de riesgo: entre los 25 y los 35 años

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio al analizar la edad en una escala continua es que el riesgo máximo no se sitúa exactamente en la barrera tradicional de los 40 años. El peligro se concentra con mayor intensidad entre los 25 y los 35 años, sugiriendo que las consecuencias vasculares son aún más marcadas en las mujeres que pierden la función ovárica a edades especialmente tempranas.

En cuanto a la causa de la menopausia, aunque en los datos iniciales la menopausia quirúrgica parecía asociarse a peores cifras de tensión, la relación desapareció al controlar el resto de los factores de riesgo cardiovascular.

Detección precoz y terapia hormonal

Ante estos datos, los autores del estudio instan a la comunidad médica a considerar la edad de la menopausia como un factor de riesgo cardiovascular independiente.

La detección temprana y la medición frecuente de la tensión arterial en este grupo de mujeres resultan clave para prevenir eventos severos como accidentes cerebrovasculares o cardiopatías coronarias a largo plazo.

Asimismo, la doctora Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society, recalca la importancia del tratamiento preventivo y explica que, además de las revisiones periódicas, se recomienda la prescripción de terapia hormonal sustitutiva en mujeres con menopausia precoz —al menos hasta alcanzar la edad natural de la menopausia—, siempre que no existan contraindicaciones médicas específicas.