Llenar el depósito en Almería puede costar este agosto más de 15 euros de diferencia dependiendo de la estación de servicio elegida. La brecha entre … algunas gasolineras de bajo coste y los surtidores de las grandes compañías supera ya los treinta céntimos por litro tanto en gasolina como en diésel, una distancia que hace apenas unas semanas resultaba impensable para muchos conductores y que está obligando a mirar de nuevo los precios con una atención que hasta hace poco era poco habitual.
La subida coincide además con plena temporada vacacional y pocos días después de la desaparición de las ayudas al combustible. En algunos surtidores de primeras marcas de la provincia, la gasolina sin plomo 95 vuelve a acercarse a los 1,89 euros por litro, mientras que el diésel se mueve en torno a los 1,94 euros e incluso alcanza los 1,999 euros en las modalidades premium en la capital almeriense.
La diferencia se aprecia con claridad al comparar unas estaciones con otras. Mientras algunas instalaciones automáticas mantienen la gasolina por debajo de 1,50 euros por litro, otras rozan los 1,90. Con el gasóleo ocurre algo similar: frente a las opciones que se sitúan alrededor de 1,63 euros, los surtidores más caros superan ampliamente los 1,94. Con estas diferencias, elegir una gasolinera u otra deja de ser un detalle. No es una cuestión menor: llenar el depósito de un turismo de 50 litros puede suponer cerca de 20 euros más si se elige una de las estaciones con los precios más altos en lugar de una de las más económicas de la provincia. En el caso de un camión con un depósito de unos 600 litros, la diferencia puede superar los 220 euros en un solo repostaje.
Claudia lleva meses repostando en una de las estaciones de autoservicio de la avenida de Montserrat. Hace tiempo que dejó de acudir a las grandes cadenas y ahora prioriza el ahorro. «Antes no me fijaba, pero ahora no queda otra. Cuando llenas el depósito la diferencia se nota bastante», comenta. Cada vez ve a más conductores comparando precios antes de repostar y es que buscar la gasolinera más barata se ha convertido en una costumbre para buena parte de quienes utilizan el coche a diario.
La imagen de las low cost con colas para llenar el tanque son habituales. Para reportar con los precios más bajos, se producen desvíos de kilómetros para ir a una estación concreta o depósitos llenados con más frecuencia para evitar coincidir con futuras subidas forman parte ya de la rutina de muchos usuarios. José Antonio también ha cambiado su forma de repostar. Necesita el vehículo para desplazarse hasta su trabajo y reconoce que el combustible se ha convertido en uno de los gastos que más vigila a final de mes. «Antes paraba donde me pillaba mejor. Ahora miro varias opciones porque cualquier ahorro ayuda», explica. Aunque intenta reducir el coste del repostaje, admite que no tiene margen para prescindir del coche. «Al final lo necesitas igual y terminas pagando más inevitablemente», resume.
La preocupación es especialmente visible entre quienes afrontan largos desplazamientos durante estas semanas. Francisco tenía previsto un viaje por carretera coincidiendo con la operación salida de agosto y decidió llenar el depósito antes de emprender la marcha. «Sabía que los precios estaban subiendo y preferí repostar antes de salir», señala. También reconoce que cada vez recurre con más frecuencia a fórmulas para compartir gastos de viaje, una práctica que hace unos años utilizaba de manera mucho más esporádica.
Para aquellos que utilizan el vehículo cada día para trabajar, el problema es todavía mayor. Para Juan, taxista de profesión, el encarecimiento tiene un impacto directo sobre su actividad y considera que las administraciones deberían estudiar medidas específicas para quienes dependen del coche como herramienta de trabajo. «Hay gastos que puedes recortar y otros que no. Si trabajas con un vehículo el combustible es imprescindible», afirma.
El conductor considera además que la creciente afluencia a las estaciones de bajo coste responde más a una cuestión económica que a una preferencia real de los usuarios. «La mayoría busca ahorrar. Si las diferencias fueran pequeñas, mucha gente volvería a repostar donde lo hacía antes», sostiene.
Con ahorros que ya superan los treinta céntimos por litro entre unas estaciones y otras, comparar precios antes de repostar se ha convertido en una rutina para muchos conductores almerienses.