El último ensayo de la pretemporada no le ha salido bien a Osasuna y la presentación oficiosa del equipo ante su afición no ha tenido final feliz, al contrario, ha dejado un gusto amargo, de mucha tarea por hacer en una semana.

El equipo de Ramis ha caído frente el Al-Ain, un buen contrincante, mucho más que un sparring exótico, que ha sabido sacar partido de dos acciones a la contra para sentenciar y hacer mucho daño. A una semana del comienzo de la Liga, el conjunto rojillo se ha mostrado insistente y cómodo con el balón –cuando lo tuvo con criterio–, aunque la hegemonía sobre la pelota nunca se tradujo en ocasiones claras.

Osasuna no ha sido peligroso, ha rozado en contadas ocasiones la emoción en los últimos metros –solo una acción firmada por Raúl Moro llevaba intenciones de gol cuando su disparo se marchó al larguero– y se mostró demasiado previsible cuando encaró a su rival. Si a ello se une la vulnerabilidad en las acciones a la contra –el carrusel de cambios nunca ayuda a mantener el orden, sino todo lo contrario–, la conclusión del último test –con el valor muy relativo de estos marcadores– no puede resultar en absoluto satisfactoria.

La alineación de Osasuna ante el Al-Ain ha tenido mucho de ensayo firme para el primer encuentro de Liga de dentro de una semana. Ramis ha elegido a los jugadores con más posibilidades de estar en el primer once por la lógica de número de efectivos en algunas posiciones y por el rango de otros. El primer acto ha dejado a un Osasuna dominador con la pelota y mejor que su rival en el primer cuarto de hora que, con el paso de los minutos, ha ido cediendo primero terreno y después control de la situación al Al-Ain.

Los dos equipos han estado repartiéndose el mando, pero no han sido capaces de disparar entre los tres palos hasta que Aimar Oroz, el mejor de su equipo, ha acertado a probar al meta rival. La intentona de Osasuna ha supuesto la puesta en acción definitiva del campeón de Liga de Emiratos Árabes. Ha firmado su primer remate a puerta en un lanzamiento de falta y ha dispuesto de un par de oportunidades por mediación de Soufiane Rahimi.

No han habido muchas noticias de Osasuna hasta que precisamente el internacional marroquí se ha aprovechado de que los rojillos estaban en plena ocupación del campo rival en el último minuto, para cerrar con tino y calidad un contragolpe excelente. Catena, en un córner en el descuento, ha estado a punto de arreglar el disgusto de la grada con un cabezazo que solventó con agilidad el portero Eisa. Antes del marcador, meteorológicamente hablando, todo se puso en contra de Osasuna para la presentación ante su afición. Una jornada matinal tórrida, con calor de soplete, ha dado paso a una tarde igual de achicharrante pero con amenaza y tormenta gorda conforme se acercaba la hora del amistoso.

Lo de amistoso también había sido borrado en la primera parte con algunos encontronazos entre algunos jugadores de los equipos. La segunda mitad, con un Osasuna más animado por los tres cambios,ha resultado una copia de la primera. Aimar ha seguido luciéndose y buscando los espacios por donde pudieran operar los suyos, pero los caminos no llevaban a ninguna parte. Menos burocrático ha sido Raúl Moro –que se ha marchado con problemas en el minuto 80– cuando se sacó un disparo desde el pico del área que se fue al larguero. Ha sido lo más peligroso de Osasuna a los 56 minutos. Ha seguido el dominio de los rojillos pese a los numerosos cambios, pero en una falta de atención en otra contra les han marcado el segundo y se ha quedado una mala sensación.