El virus de la fiebre del Nilo Occidental vuelve a azotar a la provincia de Sevilla. Tras el trágico verano de 2024, saldado con 102 personas infectadas en la provincia de Sevilla, que acaparó la inmensa mayoría de los 118 casos detectados en humanos en … el conjunto de Andalucía y la mayoría de los 158 del total de España; así como diez muertes, esta enfermedad transmitida a las personas por los mosquitos portadores de la misma vuelve a estar de plena actualidad por el nuevo brote que protagoniza la provincia hispalense.
El profesor de investigación Jordi Figuerola, quien trabaja en la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es un profundo conocedor de esta problemática. No en vano, dirige un grupo de investigación sobre epidemiología y salud pública en el Centro de Investigación Biomédica en Red, (CIBER), institución que tiene como objetivo impulsar avances de excelencia en biomedicina y ciencias relacionadas con la sanidad.
—¿Cuándo desembarca este virus en España y en Andalucía?
—Empezamos a trabajar con él en 2003, con una red de investigación del Ministerio de Sanidad, en la que uno de los objetivos era definir cómo tendría que ser un programa de vigilancia para el virus del Nilo. La sorpresa que nos encontramos fue que el virus ya estaba en España, porque descubrimos serología positiva en aves. También empezamos a detectarlo en caballos y en mosquitos.
—¿Cuáles fueron los primeros pasos?
—Pues comenzamos a descubrir cuál era el ciclo de transmisión en Andalucía y en España. Identificamos qué especies de mosquitos eran las importantes y por qué. Además, describimos qué factores ambientales se asociaban a una mayor circulación del virus del Nilo.
—¿De qué factores estamos hablando?
—Por ejemplo, vimos que en los años en los que los inviernos eran más suaves, durante la primavera y el verano siguiente había una mayor circulación del virus del Nilo. Esto lo hicimos utilizando sueros de caballos y fochas, que es un pájaro, porque en esa época prácticamente no se registraban casos de Virus del Nilo en humanos.
—¿Cuándo se descubrió el primer caso en humanos en España?
—En 2004. Una persona había estado de veraneo a Extremadura y cuando volvió a Barcelona, empezó a desarrollar los síntomas. Fue al único hospital que participaba en la red de investigación. Luego en 2010 hubo dos casos más en Cádiz, en 2016 se detectaron tres más en Sevilla y ya en 2020 se produjo el primer brote.
—Y en 2024, la gran crisis.
—Claro, en 2020 fue el primer brote y en 2024 se produjo el segundo brote. Antes de 2020, con total seguridad había casos previos que quedaron sin diagnosticar, porque el diagnóstico de esta enfermedad es complicado en humanos».
—¿Cuál es el grado de letalidad de esta enfermedad?
—Aproximadamente el 80 por ciento de los casos son asintomáticos. La persona que se infecta ni se entera, ni lo sufre. El 19 por ciento tiene síntomas leves, normalmente fiebre, algo de dolor de cabeza y puede tener erupciones cutáneas. El problema es el restante uno por ciento, que puede desarrollar síntomas neurológicos. Y de ese uno por ciento, el diez por ciento puede morir. Si referimos la enfermedad al total de casos, incluyendo los asintomáticos, la letalidad es baja.
«La letalidad de la enfermedad es baja si nos referimos al total de casos incluyendo los asintomáticos»
—¿Cómo ve el impacto del virus este año?
—Hay que precisar que los números que está reportando la Junta de Andalucía incluyen los casos leves y eso no sucedía antes, porque hay en marcha un estudio para entender por qué hay gente que desarrolla síntomas graves y otra no. En el año 2024, en esta época teníamos más de 50 casos graves. Estamos teniendo más circulación del virus que en 2025, pero mucho menos que en los años de brotes.
—¿Hemos superado el momento crítico de este repunte?
—No me atrevería a decirlo. Sí que podemos decir que la proliferación de mosquitos se ha adelantado respecto a otros años y que estamos viendo cierta bajada, pero no podemos descartar que haya un repunte. En cualquier caso, las cifras lo que indican es que está bajando respecto al máximo, que fue hace tres semanas.
—¿Cómo está la situación en estos momentos?
—Ahora lo que estamos viendo es que hay mucha circulación del virus en muchos municipios y es muy importante que la población lleve a cabo medidas de prevención y de control, como evitar el agua estancada en las casas, limpiar las piscinas, tener cuidado con los platos de las macetas o que no se acumule agua en depósitos.
—¿Nos tendremos que acostumbrar a convivir con este virus?
—El virus que tenemos circulando no es un virus nuevo que haya llegado este año, sino que lleva años entre nosotros y va a seguir estando entre nosotros. Esto lo vamos a tener cada verano, con lo que hay que ir aprendiendo a controlar mejor los mosquitos.
—¿Qué investigaciones hay actualmente en marcha sobre el virus?
—En estos momentos estamos desarrollando modelos para intentar predecir la abundancia de los mosquitos, de manera que con semanas de antelación sea posible avisar de si va a aumentar o va a disminuir.
«Estamos desarrollando modelos para predecir la abundancia de los mosquitos»
—¿Qué técnicas están usando para ello?
—Estamos trabajando en hacer modelos para poderlo predecir. La idea es que sencillamente con los datos meteorológicos y de inundación de la marisma y del arrozal, seamos capaces de predecir esos picos. También queremos entender cómo hiberna el virus en Andalucía.
—¿En qué sentido?
—Queremos averiguar si hiberna en cualquier lugar de Andalucía o si tiene unos lugares refugio que donde el virus sobrevive. Porque según qué opción sea, se puede intentar atacar al virus de una manera o de otra. Si resulta que sistemáticamente la invernada es siempre en unos pocos sitios, se puede plantear hacer un control más fuerte en invierno o a principios de primavera en esos sitios, para intentar reducir la circulación.
—¿Cómo es su colaboración con las administraciones?
—Llevamos todo el programa de vigilancia que realizamos para la Junta de Andalucía, para la Diputación y para el Ayuntamiento de Sevilla. Lo que hacemos es identificar los mosquitos. Algunas trampas las colocamos nosotros y otras nos las mandan. Entonces se identifican, se preparan los lotes de mosquitos que van al laboratorio y ahí se hace la PCR en tiempo real, para ver si el virus está presente. Otra de las cosas que estamos trabajando es con la resistencia a los insecticidas.
—¿Los mosquitos se están inmunizando contra los insecticidas?
—Lógicamente, cuando se aplica un insecticida hay unos mosquitos que mueren rápido y hay otros que son capaces de sobrevivir más tiempo. Si ese insecticida se va usando más a menudo, estamos seleccionando aquellos mosquitos que son más capaces de resistir. Vamos a hacer ensayos de resistencia a insecticidas.
«Lo esperable es que en el Bajo Guadalquivir el brote termine relativamente pronto»
—¿Está siendo adecuada la reacción de las administraciones?
—Esta vez es completamente distinto a 2024. Hay unos protocolos, están acordadas las responsabilidades y la Diputación tiene contratada a Tragsatec para los programas de control de mosquitos, que han estado trabajando desde marzo. Creo que tienen ahora mismo once equipos para los 15 municipios que son los prioritarios y ahora entran dos equipos más.
—¿Cuándo acabará el peligro de infección este año?
—En Andalucía Occidental lo esperable es que en el Bajo Guadalquivir el brote termine relativamente pronto en comparación con otros años. Pero todo el mes de agosto vamos a estar en riesgo.