El Gobierno Vasco ha movilizado capital para invertir en empresas, las fundaciones bancarias han despertado del letargo para jugar el partido del arraigo y hay … recursos en Kutxabank y en el ahorro vasco para participar en la inversión que Europa reclama para su castigada industria. Así lo demuestra la cascada de operaciones empresariales que se han ido desarrollando en los últimos cinco años en Euskadi y en las que han jugado un papel relevante inversores vascos para tener influencia, sino el control, en esas firmas.

En algunos casos, como en Uvesco o en Ayesa, se ha desbancado a gigantes financieros internacionales. En el caso de la marca de los supermercados BM, la vía liderada por su consejero delegado, Ángel Jareño, se impuso a Carrefour y en el de Ayesa, el consorcio comandado por Indar Kartera ganó al todopoderoso Blackstone.

La cuestión es que hay capital, pero muchas veces la conformación del consorcio se atasca en el mismo punto: un líder para la empresa que conozca el sector y la industria en cuestión y que esté dispuesto a poner algo de capital junto a su gestión para ser el capitán del barco. Como ha dicho en alguna ocasión el consejero de Industria del Gobierno Vasco, Mikel Jauregi, «hacen falta más Jainagas». Una frase referenciada al presidente de Sidenor y Talgo que ahora busca crear un grupo industrial adquiriendo la firma navarra Azkoyen por 244 millones.

Fuentes del sector financiero reconocen que se empieza a dar una omnipresencia de Jainaga. Pero no menos cierto, responden otros, es que cuesta encontrar ese perfil. Por ello, tanto el Ejecutivo, como los diferentes inversores institucionales trabajan en generar esa red.

Es ahí donde ha surgido otra figura de extraordinaria relevancia en el conjunto de España y que crece ahora en Euskadi.Se trata de Dámaso Quintana. El presidente de Cunext tiene en el País Vasco diferentes activos. Algunos de ellos, como Vicinay, los ha impulsado salvándolo de la quiebra. Ha refinanciado al histórico fabricante de cadenas vasco y, junto a Haizea Wind –otra de sus empresas, líder mundial en la fabricación de monopiles para la eólica–, fija las bases de un grupo industrial con gran potencial en la eólica marina. En esa apuesta ha participado el Gobierno Vasco con el anuncio de 7,5 millones de inversión para seguir creciendo con más compras.

El que fue consejero delegado de Tubacex Jesús Esmorís impulsa la configuración de un grupo industrial con importante presencia en Álava. Se trata de Sucellos, formado junto a su mujer, Amaia Gorostiza, y los empresarios José Barreira y Pablo Vilar. Las empresas que lo conforman suman una facturación de 300 millones de euros. Supone una plataforma con la que sumar capacidad gestora al plan arraigo.