Según Ullrich doparse no era sinónimo de victoria, pero no hacerlo te dejaba fuera de la ecuación

Le han preguntado y Jan Ullrich demuestra que vale más por lo que calla.

Leemos que el exciclista alemán asegura que, tras ser sancionado, guardó silencio para evitar que toda la estructura del ciclismo se viniera abajo.

Según sus palabras, tuvo en sus manos la posibilidad de tirar de la manta y destapar a una multitud de implicados, pero decidió asumir los cargos y acarrear con la culpa de forma individual debido al afecto que sentía por este deporte y para evitar arrastrar a otros corredores.

CCMM Valenciana

En su análisis sobre la época en la que compitió, el ganador del Tour de Francia de 1997 defiende que su generación no inventó nada ni alteró las normas del juego, sino que simplemente se amoldó a un sistema que ya funcionaba a su llegada.

Dopaje por sistema.

Sostiene que la práctica del dopaje estaba plenamente asentada dentro del pelotón, por lo que el rendimiento final continuaba dependiendo de la capacidad física y el talento individual de cada atleta.

En su opinión, el uso de sustancias no garantizaba la victoria por sí solo, pero no recurrir a ellas significaba quedar descartado de la pelea, ya que todos los competidores de la época actuaban bajo los mismos parámetros.

Al mismo tiempo, Ullrich compara los métodos de su etapa con los sistemas de preparación que emplean las escuadras en el ciclismo actual.

El corredor germano afirma que los efectos sobre el rendimiento que antes se obtenían mediante inyecciones de EPO se consiguen hoy en día a través de concentraciones prolongadas en altitud.

Habrá que creerle, pero dudo mucho que pusiera la mano en el fuego por alguien.

Explica que los stages de tres semanas en altura, habituales en la preparación moderna, logran renovar los valores sanguíneos y situar al deportista al límite de su capacidad, una estrategia que en sus años de profesional no se aplicaba con el nivel de rigor existente en el pelotón contemporáneo.

De esta manera, el exciclista pretende contextualizar sus triunfos y cuestionar la visión que se tiene de su rendimiento frente a las metodologías del presente.

Con sus palabras, remarca que la búsqueda de la máxima eficacia física sigue siendo el motor del ciclismo, aunque los mecanismos empleados hayan cambiado con el paso de los años.