Jorge Messi, padre y pieza clave en la carrera de Leo Messi, falleció el viernes a los 68 años en su natal Rosario, Argentina. La trágica noticia desencadenó la inmediata llegada del astro argentino desde Estados Unidos en un vuelo privado junto a su mujer, Antonela Roccuzzo, y sus hijos, para asistir al funeral estrictamente familiar que se celebrará este domingo en Pérez, cerca de Rosario.

Tanto la Asociación del Fútbol Argentino como el FC Barcelona y otros equipos manifestaron a lo largo de ayer su pésame al jugador. Asimismo, en la Major League Soccer, sus compañeros del Inter Miami lucieron brazaletes negros durante su partido de ayer ante Monterrey, encuentro en el que Rodrigo de Paul homenajeó a su compañero exhibiendo la camiseta número 10 tras anotar un gol que, sin embargo, no bastó para dar la victoria al equipo: es que faltaba Leo Messi.

Rodrigo De Paul

Rodrigo De Paul

Rich Storry – Leagues Cup/Getty Images

Nacido en 1958 en Rosario y con un fugaz paso por las divisiones inferiores de Newell’s, Jorge Messi detectó antes que nadie el talento descomunal de su tercer hijo cuando este apenas rozaba los cuatro años. Fue su primer entrenador en el club de barrio Grandoli y, ante la severa crisis económica argentina y los elevados costes del tratamiento médico del joven prodigio (diagnosticado a los 11 años con un déficit en la hormona del crecimiento que amenaza su crecimiento), tomó la firme decisión de emigrar en 2001 a Cataluña, donde logró que el FC Barcelona fichara al futbolista con el compromiso de sufragar el tratamiento médico.

Con el paso de los años siguientes, Jorge Messi, técnico químico y antiguo empleado metalúrgico asumió el rol de agente del jugador. Dirigió las negociaciones contractuales con el Barcelona, el Paris Saint-Germain y el Inter Miami, convirtiéndose además en la voz crítica que motivaba la constante autosuperación de Messi. “Mi padre me ayudó muchísimo. Es muy crítico conmigo. Eso me ha motivado a superarme siempre”, declaró una vez el futbolista en una entrevista.