Una visita idílica a Indonesia. Asistencia a los conciertos de Lenny Kravitz y Foo Fighters. Tiempo de calidad con su marido, Sergio Ramos, y con los cuatro hijos de ambos. Todo ello sumado a los diferentes compromisos profesionales. Así está siendo el verano de Pilar Rubio quien, a los 48 años, está abrazando una ansiada estabilidad.
Nacida en Torrejón de Ardoz (Madrid) en 1978, la modelo, actriz y presentadora ha alcanzado muchos de los sueños y aspiraciones que se planteó en su adolescencia y juventud. Sin embargo, algunos anhelos se quedaron en el tintero.
Una de las más notables está relacionada con los estudios, que no pudo completar y que eligió con algunas dudas. «Mi ilusión era estudiar Matemáticas en la universidad, pero mi padre me avisó de que era una carrera que tenía muy pocas salidas y al final opté por estudiar Ciencias Económicas», explica.
La Universidad de Alcalá de Henares vio aplicarse a la joven Pilar Rubio. Pero en aquellos momentos ya asomaban otras distracciones profesionales que interferían en su actividad docente. «Me pasé los primeros años de la universidad de aquí para allá, me cambiaba corriendo sin que me viera nadie porque me daba vergüenza, salía a hacer el cásting y volvía a las clases. Así un día tras otro», explica en una entrevista con ‘Harper’s Bazaar’.
Y prosigue con la argumentación: «Era realmente agotador y toda una aventura. La gente cree que vienen a ofrecerte trabajo a tu casa, y no. Tienes que salir, luchar, patear la calle, ir a un cásting, a otro casting, rodar cortos, publicidad, hacer muchas cosas… y eso al final te va dando tablas».
No fue un camino sencillo, pero persistió hasta alcanzar el fruto deseado: «Lo pasaba muy mal, pero fui cogiendo confianza. Pensé: ‘Este va a ser mi trabajo, voy a disfrutarlo porque lo tengo que mantener. La vergüenza no me va a dar de comer, así que adelante».