Se acabaron las aproximaciones preliminares. Todo está a punto desde hace días para que PSG y Barça inicien este lunes de forma oficial las negociaciones para cerrar el traspaso de Ferran Torres. Los escollos previos están solventados y se espera que el acuerdo final pueda llegar a mediados de semana. En las últimas horas se ha incidido en que el club parisino había comunicado al Barça su acuerdo con el delantero, pero lo cierto es que Deco y Flick saben desde hace una semana que la cuenta atrás de Ferran Torres ya estaba en marcha.
El gran problema como casi siempre radica en el precio de traspaso. Ni PSG ni Barça han comentado públicamente las cifras que rodean a la operación, aunque sí han dejado entrever sus aspiraciones sobre la mesa negociadora. Y ahí, de momento, existen algunas diferencias.
Hoja de ruta
Hoy se espera que los directores deportivos de ambos clubes, Deco y Luis Campos, intensifiquen los contactos e incluso se pueda formalizar algo parecido a una primera oferta concreta. La intención inicial del Barça era llegar a este fin de semana con las negociaciones absolutamente perfiladas, pero los múltiples frentes abiertos en el mercado del PSG ya advirtieron en su día que iba a ser muy complicado profundizar en el traspaso. No había más remedio que demorar la oferta.
Ahora sí que ha llegado el momento de hablar de números al detalle. Tanto desde Barcelona como en París se da por descontado que el club azulgrana quiere alcanzar una cifra no inferior a los 50 millones de euros para cerrar el traspaso de Ferran Torres. Una cantidad que, en este primer round, se estima como complicada desde la óptica del PSG siempre que no se recurra a la habitual fórmula de los variables para completar el montante final.
A pesar de las diferencias iniciales, la operación no debería correr ningún riesgo. Ferran Torres quiere marchar a París, Luis Enrique le espera con los brazos abiertos y el Barça arde en deseos de hacer caja suficiente para afrontar con garantías los retos finales de un mercado en el que todavía esperan Rodri y Julián Álvarez. Operaciones de máxima exigencia económica y que obligan a ingresos adicionales en forma de traspasos.
Además, en el caso supuesto de encallar las negociaciones, PSG y Barça siempre tienen una bala en la recámara para dar con la solución a los problemas. En el club azulgrana confían en que las buenas relaciones que han recuperado Joan Laporta y Nasser Al Khelaïfi sean garantía suficiente para que las dos entidades encuentren la manera de concretar un traspaso que está destinado a ser una realidad esta semana.
El caso Dro hace solo unos meses ya demostró cómo PSG y Barça son capaces de alcanzar acuerdos pese a que los escenarios previos estén crispados.