Granada es tierra de guitarreros y grandes guitarristas. La familia Habichuela, esto es historia, ha escrito su nombre en el libro de Oro del Flamenco … a lo largo de muchos años. Desde los ochenta hasta bien entrado este siglo el bar Candela, en Madrid, fue lugar de culto para todo buen profesional y aficionado al cante, el baile y por supuesto la guitarra.
El dueño, Miguel, era granadino y allí que nos juntábamos cada noche los amigos para beber, charlar y reír. En una de esas apareció Pepe Habichuela con su hermano Carlos también guitarrista. Me pregunta: «¿Raúl, dónde está Enrique (por Morente) ?» Y le contesto: «Ahí sentado». «¿Y qué vais a hacer?» Y yo: «Habíamos pensado estar aquí un rato y luego acercarnos a la cola de los reventas porque mañana torean Curro Romero y Rafael de Paula».
Y Pepe: «No os vayáis que la corría está aquí». Yo lo miro con cara de pregunta y dice: «He metido a Camarón por la puerta de atrás y está esperando en el cuarto de las escobas. Viene con muchas ganas de cantar pero no quiere que lo vean y estar con un puñao de amigos abajo en la cueva».
Aclaro. El cuarto de las escobas era un cuarto mínimo donde se ponían las cosas de barrer y fregar. La cueva del Candela era famosa, por tantas reuniones y con tanto arte que se dieron a lo largo de los años. Un lugar privilegiado como no había otro en Madrid.
Yo no conocía a Camarón personalmente. Me lo presentó Pepe diciéndole que era un cantante granaíno amigo de todos y como de la familia. Lo agradecí y Camarón también.
Hablamos con Enrique, y Miguel se encargó de ir desalojando el bar de modo que al poco rato estábamos en la cueva ocho personas: Pepe y su hermano Carlos, Paco Montes y Paco Machado, buenos amigos, Morente, Camarón, Miguel y yo. En el centro de la mesa una botella de whiski. hielos, tabaco y poco más. Camarón venía contento y con ganas de hablar. Todos lo comprendimos y disfrutamos con las cosas que contaba. En un impasse, cogió Pepe la guitarra y mirando a Camarón para que se arrancara: «José…» Y Camarón dijo unas letras por bulerías.
Al terminar le dice a Pepe: «Trae la guitarra que no sabes tocar». Y Pepe: «Pero hombre Camaroncito…» Y se echó a reir y todos con él siguiendo la broma. Camarón se tocó la guitarra y cantó por lo que le dio la gana. ¡Cómo disfrutamos el momento!
Aclaro. El flamenco perdió una oportunidad inimaginable al no hacer posible la producción de un disco en el que cantara Paco de Lucía acompañado por Camarón. Porque si a Camarón le gustaba tocar la guitarra a Paco de Lucía le gustaba cantar. ¡Pena! Y bueno, por fin Pepe nos puso a todos el alma en vilo con su toque magistral.
Entretanto, Enrique observaba y compartía en silencio, sin alterarse. Camarón, de rato en rato, le pedía un cante por lo que fuera y Enrique, educadamente, le iba dando largas: «Ahora…luego… queremos oírte a ti…». Camarón se resignaba. Y ya cerca de las nueve de la mañana, llevábamos desde las tres, Camarón se puso de rodillas delante de Morente, como rezando pero sin guasa, y le dijo: «Enrique, hombre, hazme una cosilla por tarantas»…
Y por fin accedió. Cantó Enrique acompañado por Pepe y el broche fue de oro, del color de una de las noches más bonitas de mi vida. Camarón y Enrique se respetaban, no competían. Cada uno sabía lo del otro. Yo lo comprobé en ese momento. Eran las doce del mediodía y allí que estábamos todos en la puerta del Candela con las pertinentes gafas de sol.
Al despedirnos me acerqué a Camarón y le pregunté a dónde iba. Al aeropuerto, me dijo. Y yo: «Te llevo». Y él: «No, gracias, pido un taxi». Pepe se acercó insistiendo: «¿ Pero dónde vas ? Y él: «No sé… en el primer avión que pille». Y Pepe: ¡Qué arte! Nos tiramos de risa.
Vi a Pepe muchas veces a lo largo de los años… era un granaíno tan granaino sobrao de arte, que me encantaba oírlo y expresarse. Te hablaba como tocando la guitarra. fue algo extraordinario encontrarme con él en la grabación de ‘Graná baila por Tangos’, donde llevé la dirección de arreglos y la producción acompañado por Eloy Heredia, y Pablo Sánchez a los mandos de la nave. En ese disco está también la guitarra de Juan Habichuela, su hermano, y otros muchos artistas granadinos hoy muy reconocidos.
Pepe tocó en los ‘Tangos de la Morería’ con la voz de Rafaela Gómez y en los ‘Tangos del Camino’ con María la Coneja al cante y Juan Andrés Maya al baile. Este tema casi se da por perdido, a causa de problemas técnicos de última hora. Pero conseguimos solucionar todo y crear junto a Pepe, María y Juan Andrés un tango, emblema de todo el disco y quizá el mejor.
Pero lo bueno, como pasa siempre, viene después de «la escucha y el vale» de todos, y las emociones y esas cosas…Y cómo no, las anécdotas. En un momento empezó María a contar una historia con sus «formas de hablar que no existen», según Toni Maya…y Juan Andrés y Curro Albayzín por lo mismo…y Pepe contestando…yo me caí de la silla de risa. ¡Cómo sería la cosa! No olvidaremos nunca ese momento, ¿verdad Pepe? ¡El arte y la risa van de la mano, inseparables!
A buen seguro Pepe, que cuando te encuentres con Miguel, Enrique, Camarón, tu hermano Juan y tantos otros, formaréis lo más grande. Y yo, cuando tenga el billete, me acercaré a saludar y estar con vosotros. Hasta entonces, muchos besos y buen viaje, Maestro.