Se conocía que los seis partidos amistosos consumados por el Athletic en esta pretemporada, la mayoría de ellos ante rivales de categorías inferiores, servían como banco de pruebas para un entrenador que llega nuevo a Lezama. Se trata de hacer rodaje, de conocer in situ las capacidades, virtudes y defectos de los integrantes de la plantilla y, cómo no, interiorizar detalles que le guíen a tomar decisiones definitivas, ya a sea a modo de descartes o certificar cuál es su idea para cuando la cosa se ponga seria, es decir de cara al debut en competición, que será el próximo día 22 ante el Sevilla en San Mamés dentro de la segunda jornada de liga, una vez que el conjunto rojiblanco queda eximido de disputar la primera fecha a consecuencia de sus campeones en el reciente Mundial y que se incorporarán este martes al trabajo con sus compañeros.

Edin Terzic, superado el primer mes de trabajo al frente de sus nuevo pupilos, asumía que los duelos ante el Olympique de Marsella y el Atalanta, dos escuadras con pedigrí en Europa, los tenía que afrontar con la altísima exigencia que requieren ambos compromisos en la recta final de la fase de preparación y lo cierto es que el alemán no dudó en retratar su idea en el choque en el Stade Vélodrome, donde el equipo que compareció de inicio no se diferenciará mucho del que ejerza en el estreno liguero a la espera de qué decisiones tome respecto a Unai Simón, Aymeric Laporte y Nico Williams, los tres mundialistas que regresan –Iñaki Williams lo hizo fechas atrás por la eliminación temprana de Ghana– tras sus tres semanas pertinentes de vacaciones. Sea como fuere, las sensaciones no fueron positivas, en un mal partido de los leones, que sufren su primera derrota de la pretemporada.

Se deduce que Unai Simón estará en condiciones de ser titular ante el Sevilla y Alex Padilla, notable en Marsella, se afianza como el plan B bajo palos; y más dudas generan los casos de Laporte y el menor de los Williams, en el supuesto de que no se quiera arriesgar con estos dos tras 22 días de asueto. Así las cosas, Terzic se descubrió en Marsella, al margen de que introduzca algún retoque de cara al estreno oficial. Hugo Rincón asoma como su opción al tan debatido lateral derecho y ante el Olympique tuvo de todo, sufrió en defensa, le tocó centrar su posición en la gestión del ataque y participó en el tanto de Oihan Sancet, quien estuvo impreciso en otros detalles, como en la acción de 1-0. El resto de la zaga no deparó sorpresa alguna con Vivian lesionado y en la sala de máquinas Peio Canales parece haberse ganado un hueco, si bien no presumió de protagonismo en la faceta ofensiva, secundado por Mikel Jauregizar, un fijo el curso pasado para Ernesto Valverde, pero señalado en momentos puntuales, por lo que debe tomar nota ante la dura competencia que se detecta en la medular, con Iñigo Ruiz de Galarreta, Beñat Gerenabarrena y Alejandro Rego como alternativas.

Terzic pide incomodar a sus rivales, una idea que arranca desde la presión arriba y en el Vélodrome Gorka Guruzeta, el propio Sancet, Robert Serrano e Iñaki Williams, flojo en su versión defensiva y partícipe en el 1-1, fueron los encargados de ejecutar esa directriz con poco resultado, pese a sacar algunos gestos interesantes y fabricar una acción coral para batir la meta gala en el único disparo a puerta en los 45 minutos iniciales, en los que al Athletic le faltó colmillo y pecó en desajustes para responder al plan que quiere aplicar el de Menden y al que le restan aún un buen número de cosas que pulir.

El preparador rojiblanco movió piezas a partir de la hora de juego con el habitual carrusel de cambios que se produce en duelos de carácter amistoso. Forma parte del programa diseñado en el minutaje destinado a cada futbolista, aunque, así y todo, los nueve cambios efectuados –solo complementaron los 90 minutos Padilla y Aitor Paredes– no sacaron de la mediocridad a un Athletic que no volvió a inquietar a De Lange y que, en cambio, encajó un tercer tanto propiciado por la debilidad defensiva de un Jesús Areso que, visto lo visto, está lejos de resarcirse de su gris recorrido en la campaña anterior y que certificó la primera derrota de la etapa Terzic, sabedor de que los leones están bastante verdes.