Ha muerto Carlos Telmo pocos días después de haber cumplido los 75 años. El reconocido periodista rondeño nos deja habiendo sido una de las figuras clave de su generación en el ámbito del protocolo y las relaciones públicas, por lo que no se le … escapaba un nombre de la farándula y la sociedad sevillana, ciudad a la que estuvo muy vinculado durante toda su vida.
Su lazo más estrecho con la misma fue, sin duda, la Exposición Universal de 1992, en la que trabajó como director de relaciones externas y servicios VIP. Telmo acababa de empezar a trabajar en el Marbella Club cuando lo llamaron para incorporarse al evento más grande celebrado en la ciudad desde el 29: «Fue todo un privilegio participar en la Expo 92. Haber pasado por allí y repetir con más años y más experiencia en la Exposición de Shanghái 2010. No podemos olvidar la experiencia AVE, fue toda una suerte», comentaba hace una década a este periódico el propio Telmo, cuya participación activa organizando las numerosas e importantes visitas VIP en la gran ventana que Sevilla abrió al mundo fue siempre uno de sus mayores orgullos profesionales.
Efectivamente, casi dos décadas más tarde repitió en una exposición universal, en este caso la de Shanghái 2010, donde estuvo seis meses trabajando como director de protocolo del Pabellón de España. Se consagró, si es que no lo estaba ya por su dilatada y lustrosa trayectoria, como uno de los grandes en la organización y gestión de eventos de gran envergadura de nuestro país.
Telmo era vecino de San Lorenzo, trabajó en Canal Sur y en Isla Mágica y había mantenido una estrecha relación de amistad con la duquesa de Alba
Pese a ser uno de los mayores entendidos en relaciones públicas e institucionales, justamente en el periplo oriental sufrió en sus propias carnes la barrera del idioma, como confesó con humor ese mismo año de 2010 a ABC: «Mi primera experiencia allí fue irme a un supermercado. En vez de comprar leche compré yogur. No encontré ni sal ni azúcar. Me fue dificilísimo comunicarme. No saben inglés, yo desconozco el chino y el numerito es grande». No obstante, su talento innato para la comunicación traspasaba todas las fronteras y salió aclamado de Shangái.
La relación de Carlos Telmo con Sevilla y con la isla de la Cartuja no terminó con el final de la Expo 92, ya que también fue responsable de comunicación del parque temático Isla Mágica, inaugurado donde se había celebrado la gran fiesta de Curro cinco años más tarde. Vivía cruzando el río, en el cercano barrio de San Lorenzo, del que estaba enamorado. También trabajó como colaborador y comentarista en televisión y radio, con especial protagonismo de su paso por Canal Sur, y participó en diversos programas de debate sobre sociedad y moda.
Telmo había cursado Turismo en España antes de marcharse a Canadá a estudiar Relaciones Públicas y Protocolo. A lo largo de su vida dio tantas vueltas por el mundo y conoció a tantas personas, especialmente cuando fue ganando prestigio como organizador de eventos, que estuvo siempre muy cerca de las personalidades de la alta sociedad española, alcanzando un papel destacado en la prensa del corazón. Además, fue responsable de la gestión mediática de la boda de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo en 1998, y fue muy allegado de la duquesa de Alba, que también llevó a Sevilla a todos los lugares. Quienes conocían al rondeño aseguran que en cada cena o reunión contaba decenas de anécdotas hilarantes de celebridades, pero que valía más por lo que callaba que por lo que decía, puesto que era una persona muy fiel y leal a sus amigos y seres queridos.
La relevancia de Telmo en Sevilla queda de manifiesto por las rápidas reacciones a su muerte. El alcalde, José Luis Sanz, lo ha despedido a través de sus redes sociales definiéndolo como «un hombre bueno, maravilloso embajador de Sevilla y extraordinario vecino de San Lorenzo». También ha aprovechado para darle las «gracias por todo lo que le diste a Sevilla» y mandarle «un abrazo al cielo».
El entierro, en Ronda
Los restos de Carlos Telmo serán despedidos y enterrados en la ciudad malagueña de Ronda, de donde era natural y de cuyas tradiciones siempre fue defensor activo, aportando una visión moderna y renovada pero respetuosa con las mismas. Justamente este año, hace apenas unos meses, se llevó a cabo una campaña pública para que se le nombrara hijo predilecto de Ronda. Ya tendrá que ser a título póstumo.