Hay jugadores a los que el calendario les concede tiempo. Y hay otros a los que, por las expectativas generadas a su alrededor, cada temporada se convierte en un examen. Juan Núñez pertenece claramente al segundo grupo. El base madrileño afrontará su tercer curso como jugador del Barça con una misión tan sencilla de explicar como complicada de ejecutar: volver a ser el jugador que todos esperaban cuando aterrizó en el Palau.

Porque hasta ahora, su aventura azulgrana no ha respondido a las expectativas. Núñez llegó a Barcelona después de hacerse un nombre en Alemania, donde en el Ratiopharm Ulm encontró minutos, responsabilidad y un contexto perfecto para desarrollar su talento.

Allí mostró al base inteligente, vertical, con capacidad para leer el juego y hacer mejores a sus compañeros que había llamado la atención de los grandes clubes europeos. El Barça apostó por él con un contrato de tres temporadas, hasta 2027, convencido de que tenía entre manos a uno de los directores de juego llamados a marcar el futuro del baloncesto español.

Xavi Pascual, junto a Juan Núñez

Xavi Pascual, dando instrucciones a Juan Núñez en los pocos encuentros que lo tuvo a su disposición / FCB

Año de adaptación

Pero su primer año fue más de adaptación que de confirmación. En la Liga Endesa promedió 5 puntos, 3,4 asistencias y 3,1 rebotes en poco más de 17 minutos por partido, mientras que en la Euroliga se quedó en 5 puntos y 7,4 de valoración. Números demasiado discretos para un jugador que había llegado con la etiqueta de proyecto importante y que, además, debía asumir progresivamente un papel protagonista en la dirección del equipo.

La segunda temporada ni siquiera le dio la oportunidad de resarcirse. Una lesión en el menisco de la rodilla derecha le obligó a pasar por el quirófano en marzo de 2025 y, cuando parecía que podía regresar para afrontar el nuevo curso con normalidad, una reacción inflamatoria provocó una nueva intervención en octubre, con un periodo estimado de recuperación de seis meses. Demasiado tiempo fuera para un jugador que necesitaba continuidad, confianza y minutos para dar el salto definitivo.

Llega la reválida

Y no se trata únicamente de exigirle más puntos. Núñez debe recuperar sensaciones, ritmo y personalidad. El Barça necesita mucho más de su base: que sea capaz de controlar el tempo de los partidos, generar ventajas desde el bloqueo directo, encontrar a los tiradores, castigar las defensas que le concedan espacio y, sobre todo, jugar con la confianza que exhibió durante su etapa en Alemania.

El Barça tiene que aprovechar un Juan Núñez que ha mostrado una clara mejora en los últimos encuentros

Juan Núñez ha vivido dos campañas de blaugrana sin ofrecer todo su potencial / FCB

Su talento sigue estando ahí. También la confianza del club, que mantiene su apuesta por un jugador que todavía tiene solo 22 años. Pero el contexto ha cambiado. La competencia en la dirección será importante con la llegada de Justin Robinson y Umoja Gibson, y el nuevo proyecto azulgrana no puede permitirse que uno de sus jugadores con mayor potencial continúe eternamente sin dar el salto definitivo.

Núñez tampoco necesita convertirse de repente en una estrelladel equipo. Necesita convertirse en Juan Núñez. En aquel jugador descarado que levantaba la cabeza antes de recibir, que veía pases que otros no encontraban y que entendía el baloncesto con una madurez impropia de su edad.

El Barça aún confíaJuan Núñez avanza en su recuperación y vuelve a trabajar en el Palau

Juan Núñez volverá con el equipo plenamente recuperado y con ganas de luchar por el puesto de base / FC BARCELONA

Después de dos temporadas marcadas por un rendimiento inferior al esperado y por una lesión que frenó todavía más su progresión, el próximo curso representa una frontera. No es una temporada cualquiera. Es la definitiva para su futuro como blaugrana.

El momento de demostrar que la apuesta tenía sentido y que aquella promesa que convenció al club para ficharle sigue ahí. Porque el talento abre las puertas pero la continuidad en el juego es la que permite quedarse y ahora mismo, todavía tiene todo por hacer en su tercer año de blaugrana