
09/08/2026
Actualizado 10/08/2026 – 01:51h.
Desde que se estrenara en RTVE hace más de una década, ‘MasterChef’ ha servido para relanzar la carrera de muchos aspirantes a chef. También para aumentar la popularidad de su jurado profesional, especialmente de Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, que, a pesar de contar con una reputada carrera en el mundo de la hostelería, alcanzaron la fama nacional gracias a su labor en el concurso.
Al contrario que el cocinero catalán, el dueño y chef de El Bohío (Illescas), con una estrella Michelin, tuvo claro desde pequeño cómo funcionaba el oficio, pues lo vivió en sus propias carnes. De hecho, al toledano la gastronomía le venía en la sangre: su abuela había regentado una casa de comidas junto a su hermana apenas antes unos años antes de que estallara la Guerra Civil y su madre abrió un restaurante en los años 70 bajo el mismo nombre.
Pepe se inició muy pronto en el negocio familiar y fue allí donde, tras un encuentro con un chef profesional que trabajó junto a sus padres, descubrió su pasión por la cocina. Así lo contó hace unos meses en una entrevista en ‘El Faro’ de la Cadena SER, donde se sinceró sobre su infancia y los problemas que tuvieron que afrontar sus padres para poner en marcha este negocio.
Su padre fue torero y fotógrafo taurino
En esta charla, Pepe Rodríguez contó que, siendo apenas un niño, su padre solía pedirle que bajara a echar una mano en el local que regentaban, justo debajo de su casa. «Limpiaba las tazas, fregaba el mostrador…», explicó el cocinero, que siempre estuvo muy implicado en este mesón castellano, al igual que sus hermanos.
No sucedió lo mismo con su progenitor, al que le costó adaptarse al mundo de la hostelería y al negocio que había montado su mujer. «Mi padre era torero, toreó en Las Ventas tres veces. No llegó a nada y se hizo fotógrafo taurino, pero tampoco llegó a nada. Conoció a Hemingway, Orson Welles, a Luis Miguel Dominguín, que era el Messi de la época…», recordó el juez de ‘MasterChef’.
Aunque en aquel momento no era consciente, Pepe Rodríguez se dio cuenta con el tiempo de lo duro que fue dejar sus sueños para apoyar el restaurante familiar y sacar adelante a sus tres hijos: «Era un bohemio, mi madre quería tener encerrado a un tigre. No era su mundo y nunca se hizo a ello, aunque lo llevó con dignidad».
La madre de Pepe Rodríguez montó un restaurante «para salvar a sus hijos del caos»
En aquel momento, poco tenía que ver el sector de la hostelería con lo que es a día de hoy. «Nosotros hacíamos una cocina de mesón castellano, en la carretera Madrid-Toledo», rememoró el chef, que no descubrió hasta tiempo después que «existía otra cocina diferente» y acabó por enamorarse por completo de la profesión.
A pesar de que las cocinas de El Bohío poco tienen que ver con las que regentaron sus padres, el toledano sí destacó que ambos restaurantes tenían en común «las ganas de trabajar, el esfuerzo y la dedicación» que sus fundadores habían puesto.
«Mi madre no montó un restaurante con la idea que tengo yo ahora, lo montó para salvar a sus hijos del caos», apuntó el cocinero. «Mi padre no traía ingresos a casa, lo de la fotografía taurina estaba muy bien, pero allí no entraba un duro. Se puso a currar como una valiente y cayó enferma del estrés y del trabajo que tenía sofocante», destacó el cocinero, aplaudiendo el ímpetu de su progenitora por sacar adelante a la familia.
