El momento más intenso del eclipse total que tendrá lugar el miércoles se producirá cuando el sol desaparezca detrás de la luna y el día se oscurezca de repente. Se tratará de un momento de apenas un minuto, en función del lugar desde el que se vea. Sin embargo, el eclipse tiene también algunos instantes, muchos de ellos de apenas un segundo, en los que también se producen algunos efectos astronómicos unos y que desde hace tiempo han fascinado a quienes contemplan.

Una imagen secuencial de las perlas de Baily durante un eclipse.
Así se llama a la visión de una especie de hilo de perlas que aparecen cuando la luna comienza a tapar el sol. Su origen es muy sencillo. La luz del Sol atraviesa la superficie de la Luna, que no es regular. La orografía del satélite -montañas, crestas, cráteres, etc…- hace que la silueta de la luna aparezca con pequeños puntos.
Estas perlas de luz fueron descubiertas en 1836 por el astrónomo inglés Francis Baily, tras observar un eclipse anular desde Escocia. el término que empleó para describir el efecto -«una hilera de puntos luminosos, como las cuentas de un collar»- tuvo éxito y fue adoptado por la comunidad científica para describir ese instante.

Visión del anillo de diamante previo al eclipse total.
Este terminó se refiere a una visión que apenas dura un segundo. En principio, la Luna ya va a ocultar el solo por completo y las perlas de Baily van a desaparecer. Es entonces cuando se produce un único destello en la Luna, creado por la luz solar atravesando una cuenca. Como su forma es la de un punto muy brillante en una circunferencia de luz, la descripción de anillo de diamante es obvia.

Corona solar con ‘streamers’.
Una vez que la Luna ha ocultado por completo el Sol aparece una especie de halo que rodea la imagen de los dos astros. Los que estamos viendo es la atmósfera del sol.
La corona puede alcanzar temperaturas de entre 1 y 3 millones de grados Celsius, así como una altitud de millones de metros.
La corona está compuesta gas extremadamente caliente e ionizado (plasma) moldeado por los intensos campos magnéticos del Sol. Dentro de esa formación pueden aparecer los ‘streamers’, que son enormes filamentos que se desprenden del sol. Se trata de gigantescas estructuras de plasma con forma de lanza que se extienden desde la superficie del sol a millones de kilómetros.

En el momento en el que el eclipse va a concluir, las perlas y el diamante pueden verse de nuevo, aunque ahora suceden a la inversa: en primer lugar se verá el anillo y luego las perlas. Ver estos dos fenómenos exige la misma protección que el conjunto del eclipse, ya que se trata instantes en los que la luz solar -aunque sea como un pequeño punto brillante. sigue manteniendo la misma intensidad que el Sol. Contemplarlos sin sistemas especialmente preparados puede provocar daños graves.