11/08/2026 a las 11:24h.

El verano y las altas temperaturas pueden favorecer la aparición de cálculos renales. Según el Hospital Universitario Vithas Las Palmas, el riesgo de sufrir litiasis renal aumenta un 1,7% por cada grado que se incrementa la temperatura a partir de los 18 ºC.

El motivo, explican en una nota, está relacionado con la mayor pérdida de líquidos a través del sudor. Esta situación puede reducir el volumen de orina y aumentar la concentración de determinadas sustancias, favoreciendo la formación de cálculos. Por ello, durante los meses de más calor es especialmente importante mantener una adecuada hidratación, explica el doctor Manuel Rapariz, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Vithas Las Palmas.

La prevalencia de la litiasis urinaria en España se sitúa entre el 1% y el 13%, según las guías de la European Association of Urology publicadas en marzo de 2026. En Canarias, la incidencia podría ser superior debido a las temperaturas más elevadas que se registran durante buena parte del año.

Los cálculos se forman en los riñones y, en muchos casos, no provocan síntomas hasta que comienzan a desplazarse hacia la vejiga. Durante este proceso pueden obstruir el flujo de orina y provocar una dilatación del riñón, acompañada de un dolor intenso conocido como cólico renal.

La mayoría de los pacientes consigue expulsar la litiasis sin necesidad de intervención quirúrgica. En algunos casos pueden utilizarse medicamentos para facilitar su expulsión y reducir la duración y la intensidad de los síntomas. Sin embargo, la aparición de fiebre alta asociada a un cólico renal requiere acudir a Urgencias, ya que puede indicar una infección que necesita tratamiento inmediato.

Cuando la piedra no se expulsa en un plazo razonable o su tamaño hace poco probable que pueda eliminarse por sí sola, se plantea un tratamiento para destruirla, explica Rapariz.

Técnicas mínimamente invasivas

La ureterorrenoscopia (URS) y la cirugía intrarrenal retrógrada (RIRS) son actualmente técnicas de referencia para la mayoría de las litiasis que requieren una intervención. Según el hospital, ambas han desplazado en numerosos casos a la litotricia extracorpórea, que se reserva para situaciones concretas.

La ureterorrenoscopia se realiza mediante un ureterorrenoscopio, rígido o flexible en función de la localización de la piedra. Una vez localizada, se fragmenta mediante una fibra láser y los restos pueden extraerse con una cestilla para su posterior análisis.

La cirugía intrarrenal retrógrada se utiliza para tratar cálculos situados en el riñón y emplea un ureterorrenoscopio flexible. La piedra se destruye también con láser y, en función de los parámetros utilizados, puede pulverizarse o fragmentarse para facilitar su eliminación y permitir la recogida de muestras para su análisis.

Ambos procedimientos son mínimamente invasivos y no requieren incisiones, lo que permite una recuperación rápida. Los especialistas del Servicio de Urología del Hospital Universitario Vithas Las Palmas Manuel Rapariz, Beatriz Díaz Casanova y Matías Gómez han realizado más de un centenar de intervenciones con estas técnicas en los últimos años, con una tasa de éxito superior al 90%.