La prueba de resistencia del Galaxy Z Fold 8 recibió, en general, una valoración positiva por parte del evaluador, aunque apenas han cambiado algunas de las debilidades que desde hace tiempo presentan los dispositivos plegables, como la capa de plástico que recubre el panel OLED flexible y que se raya con facilidad. La novedad de este año es una capa protectora de titanio situada detrás de la pantalla AMOLED, que el YouTuber Zack Nelson se propuso investigar en su último vídeo.

En su desmontaje, no consigue retirar la pantalla flexible del Galaxy Z Fold 8, que está pegada, sin dañarla; sin duda, no es una tarea apta para un aficionado al bricolaje sin experiencia. Sin embargo, sí pudo demostrar que Samsung no mentía y que, efectivamente, ha colocado capas de aleación de titanio debajo de la pantalla, aunque en la vida real resulten bastante menos espectaculares en comparación con los vídeos promocionales de Samsung.

Tras retirar la pantalla exterior y el panel trasero, Zack Nelson se centró en la nueva bisagra, a la que probablemente habría que referirse como «bisagras», ya que consta de varias piezas modulares. Durante el proceso, también se observa cómo se retiran con relativa facilidad las dos baterías gracias a las lengüetas de extracción. A pesar del nuevo ánodo de silicio-carbono, en la etiqueta siguen denominándose baterías de iones de litio. Por encima de todo, el desmontaje pone de manifiesto una cosa: los dispositivos plegables son diseños extremadamente complejos. En cuanto las reparaciones van más allá de la sustitución de la capa superior de plástico, se vuelven muy caras en muy poco tiempo.