Madrid
Ida Marie Savio Vammen, directora de la unidad de investigación sobre migraciones y orden internacional del Instituto Danés de Estudios Internacionales, explicaba en la SER que para Dinamarca el tema de la inmigración ilegal es un asunto que preocupa a la ciudadanía en sobremanera.
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Hemos hablado con ella para que nos explique el paso político que ha dado la primera ministra danesa, de tinte socialdemócrata, al alinearse políticamente con la primera ministra italiana con políticas escoradas a la ultraderecha, sobre todo en materia migratoria.
Los expertos consultados me decían que hay auténtico pavor a la inmigración descontrolada en el pequeño país nórdico, y no ponen el ejemplo de España para mostrar lo malo de la inmigración, sino que sitúan a Francia como el modelo a no seguir. Y a Suecia. Allí se ha incrementado la violencia en un 45% con la llegada de la inmigración, destrucción. Inmigración musulmana que pone en lid la identidad nacional danesa y la cohesión social.»
Pero cuando le preguntamos si Dinamarca tiene un problema migratorio real, nos cuenta que «el país escandinavo mantiene desde hace años una de las políticas migratorias más restrictivas de Europa. El país ha recibido pocos refugiados, pero la migración igual ocupa un lugar muy importante en la política danesa. El debate político está centrado en los inmigrantes musulmanes, y se ve como un problema de integración laboral y social. Existe un fuerte deseo de que el menor número posible de inmigrantes pueda entrar en el país».
Ya no se focaliza la colaboración europea en cuestiones ideológicas, sino que se trata de una sociedad por intereses, nos dice la investigadora danesa: «Podemos llamarla una alianza pragmática. Dinamarca, al ser pequeño, siempre ha buscado alianzas con otros países de la unión. Pero esta alianza también demuestra que la vieja oposición entre los socialdemócratas y la derecha no existe. Se han estado moviendo los socialistas a la derecha en política migratoria. Es un gesto populista hacia los votantes daneses».
«Las últimas acciones de Dinamarca e Italia van destinadas a legislar una política migratoria más dura. No es la primera vez que intentan frenar la inmigración irregular. Han negociado para negociar los derechos humanos y repatriar a los inmigrantes no deseados a centros fuera de Europa. Este giro corre el riesgo de debilitar los derechos y la solidaridad que sostiene la cooperación europea».

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Según la experta, los centros de tramitación y repatriación de inmigrantes fuera de la Unión sirven en muchos casos para que esos gobiernos de terceros países se aprovechen de la situación… y no ha nombrado directamente a Marruecos, pero sí a Turquía y Libia, que reciben ingentes cantidades de dinero de Europa para controlar esa inmigración.
La alianza entre Frederiksen (centro-izquierda) y Meloni (extrema derecha) sorprende por sus diferencias ideológicas, pero responde a una estrategia de máxima utilidad política en Bruselas. Y no olvidar las aspiraciones de Frederiksen de ocupar un cargo importante en la Unión Europea en tres años.