El terremoto de 7,4 que ha sacudido Colombia este lunes vuelve a poner el foco sobre la capacidad destructiva de los movimientos sísmicos. El seísmo, con epicentro cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, ha causado numerosas víctimas mortales y graves daños materiales en distintas zonas del país.
Aunque España no se encuentra entre las regiones del mundo con mayor actividad sísmica, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) advierte de que determinadas áreas de la península Ibérica presentan una actividad sísmica relevante y una mayor peligrosidad que otras.
Una actividad sísmica significativa
Según explica el organismo, la Península se encuentra en el borde sudoeste de la placa Euroasiática, en la zona de colisión con la placa Africana. El desplazamiento tectónico entre ambas placas es responsable de buena parte de la actividad sísmica del Mediterráneo y, en el caso de España, la interacción se concentra principalmente en la fractura de Azores-Gibraltar-Túnez.
Aunque España no es un territorio donde sean habituales los grandes terremotos, el IGN señala que sí que existe una actividad sísmica significativa. La mayoría de los terremotos que se producen en nuestro país son de magnitudes inferiores a 7, pero algunos pueden llegar a provocar daños graves.
En territorio andaluz
El mapa sismotectónico del IGN identifica distintas áreas españolas en las que se concentra una mayor actividad sísmica. Y designa al Sistema Bético como la región con mayor riesgo de terremoto de la península Ibérica.
Las Cordilleras Béticas se extienden por buena parte de Andalucía y alcanzan también zonas de Murcia, Alicante y Valencia. En esta región predominan terremotos superficiales, generalmente de magnitud baja o moderada, aunque el registro histórico demuestra que también pueden producirse movimientos capaces de ocasionar importantes daños.
Dentro de esta zona destaca la cuenca de Granada, que el IGN define como una de las áreas con mayor sismicidad de toda la Península. La actividad se concentra principalmente a poca profundidad y, aunque habitualmente los terremotos han sido de magnitud baja o moderada, la región ha sufrido algunos de los movimientos sísmicos históricos más destructivos de España.
El terremoto de 1884
Uno de los ejemplos más graves fue el terremoto de Arenas del Rey de 1884, en Granada. El IGN estima que alcanzó una magnitud de 6,5 y una intensidad máxima de IX-X. El seísmo afectó a más de un centenar de núcleos de población, provocó entre 750 y 900 víctimas mortales y dejó miles de edificios destruidos o dañados.
La actividad sísmica también es especialmente relevante en el sureste peninsular, en zonas de Murcia, Almería y Alicante. En esta parte de las Béticas existen diferentes sistemas de fallas activas que atraviesan la corteza terrestre.
El propio IGN recuerda el terremoto de Torrevieja (Alicante) de 1829, uno de los mayores y más destructivos registrados en la Península. Tuvo una magnitud estimada de 6,6 y alcanzó una intensidad máxima de IX-X. Sus efectos se dejaron sentir en numerosas localidades de Alicante y Murcia y provocaron cientos de víctimas mortales.
El sismo de Lorca
Más recientemente, el terremoto de Lorca (Murcia) de 2011, de magnitud 5,1, provocó al menos ocho fallecidos y numerosos daños en edificios, convirtiéndose en uno de los principales ejemplos recientes de los efectos que puede tener la actividad sísmica en el territorio español.

Un millar de personas en la concentración ante el Ayuntamiento de Lorca, donde guardaron un minuto de silencio en apoyo a los damnificados por los terremotos ocurridos en dicha localidad el 11 de mayo de 2011, en una imagen de archivo. / JUAN FRANCISCO MORENO / EFE
Entre Cádiz y Portugal
El sudoeste de la Península, específicamente el Golfo de Cádiz y el entorno del Banco de Gorringe (la cadena montañosa submarina situada en el océano Atlántico de jurisdicción portuguesa), también merece especial atención.
El IGN explica que esta región se encuentra directamente condicionada por la interacción entre las placas Africana y Euroasiática. Aunque la actividad sísmica es considerada moderada, en esta zona se han producido algunos de los terremotos de mayor magnitud conocidos en el entorno de la península Ibérica.
El caso más conocido es el terremoto del 1755 (terremoto de Lisboa), localizado al suroeste del cabo de San Vicente. El IGN estima una magnitud de alrededor de 8,5 y señala que generó un tsunami que alcanzó las costas del golfo de Cádiz.
También destaca el terremoto del 1969, de magnitud 7,8 localizado también al suroeste del cabo de San Vicente. El IGN lo considera el terremoto de mayor tamaño que ha afectado a España en los últimos tiempos, ya que llegó a sentirse en 149 poblaciones españolas, también en Portugal y Marruecos.
Catalunya y los Pirineos
El IGN también incluye entre las áreas de España con mayor actividad sísmica los Pirineos y la Cordillera Costero-Catalana. Su mapa sismotectónico divide el territorio español en diferentes regiones de actividad, entre ellas el noroeste, Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana, el centro-oeste, la Submeseta Sur, el Sistema Ibérico, el suroeste, la zona Bético-Balear, Alborán, el Golfo de Cádiz-Gorringe y Canarias.
El organismo señala que la zona del este de los Pirineos y el norte de Catalunya registró una actividad sísmica especialmente destacada durante el siglo XV, con varios terremotos de intensidad superior a VII.
Esto demuestra que la actividad sísmica no se limita al sur de España y el IGN advierte de que los terremotos pueden producirse en cualquier lugar y que no solo ocurren en los bordes donde chocan o se separan las placas tectónicas, sino que también pueden producirse dentro de una misma placa, como ocurre en determinadas zonas del norte de España.
Las Islas Baleares y las Canarias
Las Islas Baleares presentan una actividad sísmica generalmente escasa y dispersa, con terremotos de baja magnitud. Sin embargo, el archipiélago sí presenta cierto riesgo asociado a los tsunamis generados por terremotos frente a la costa norte de Argelia.
En el caso de Canarias, el IGN recogen un mapa de sismicidad histórica e instrumental de la zona que recoge 18.483 hipocentros catalogados entre 1585 y 2022.
¿Se puede predecir un terremoto?
El organismo lo deja claro: no existe actualmente ningún método capaz de predecir el momento, el lugar y la magnitud de un terremoto. El comportamiento de los movimientos sísmicos es complejo, no lineal y bastante caótico, lo que impide establecer una predicción exacta.
Por eso, que una zona presente una mayor peligrosidad sísmica no significa que vaya a producirse próximamente un terremoto. Los mapas del IGN permiten conocer dónde existe una mayor exposición a este fenómeno a partir de la actividad sísmica registrada y de las características tectónicas del territorio, pero no funcionan como un calendario para futuros terremotos.
Una realidad que nos afecta a todos
Ante un terremoto, el IGN dispone de una guía específica con recomendaciones para las tres fases: antes, durante y después de un terremoto.
España no es un país ajeno a los seísmos y, aunque los grandes terremotos son poco frecuentes, el registro histórico demuestra que las regiones ya mencionadas han sufrido movimientos sísmicos capaces de causar importantes daños.
El terremoto de Colombia, o el de junio de Venezuela, sirven también como recordatorio de una realidad que afecta, aunque en menor medida, al territorio español. Un terremoto no se puede predecir, pero sí se puede conocer dónde existe una mayor peligrosidad y mejorar la preparación ante sus posibles efectos.