Una televisión nueva no siempre necesita sorprender con una tecnología extravagante para sentirse como un gran cambio. A veces basta con pasar de una pantalla que llevamos años viendo a otra que ocupa bastante más pared, muestra mejor los detalles y consigue que una noche cualquiera en el sofá tenga algo más de gracia. Las 65 pulgadas están justo en ese punto en el que el salto empieza a sentirse realmente importante, pero sin exigir todavía un salón enorme.
La Xiaomi TV F 65 es un claro ejemplo de ello. Hablamos de una smart TV pensada para quien quiere tamaño, resolución y un sistema sencillo sin entrar en las gamas premium y en su precio. En la tienda de Xiaomi verás que tiene un precio oficial de 569 euros, que ya me parece bastante ajustado, pero ahora en Amazon la podemos comprar por 399 euros. Se trata de una diferencia de 170 euros que la hacen mucho más fácil de recomendar.
El salto a las 65 pulgadas se nota desde el primer minuto
La Xiaomi TV F 65 2026 mide casi un metro y medio de ancho, así que tienes que pensar dónde ponerla antes de nada. Cuando la coloques, te darás cuenta de que sus biseles finos ayudan a que prácticamente todo el frontal quede ocupado por la imagen. De hecho, Xiaomi utiliza un marco metálico que le da una apariencia más cuidada y evita que una pantalla tan grande parezca simplemente un enorme bloque de plástico negro. En un tamaño así, una película ocupa más campo de visión, en un partido se aprecia mejor todo lo que sucede y los videojuegos resultan más envolventes sin necesidad de acercarnos demasiado. No hace falta montar una sala dedicada para notar el cambio.
Al tener Fire TV integrado podrás acceder a cualquier app de streaming en cuestión de segundos Xiaomi
El panel ofrece una resolución 4K UHD. En una televisión de 65 pulgadas esto resulta especialmente importante, porque el aumento de superficie también hace más visibles las limitaciones de una imagen de baja resolución. Xiaomi añade compatibilidad con HDR10 y HLG para trabajar mejor las diferencias entre luces y sombras, además de Filmmaker Mode. Este modo se encarga de reducir determinados procesados para acercar la imagen a la intención original del director, algo especialmente interesante si sueles ver cine y series.
También incorpora tecnología MEMC, que genera fotogramas intermedios para suavizar escenas con movimientos rápidos. Y aunque la frecuencia nativa del panel es de 60 Hz, Xiaomi incorpora un modo Game Boost que puede elevarla hasta los 120 Hz cuando recibe una señal compatible a través de HDMI. Así que podremos mantener una resolución 4K a 60 Hz cuando queramos priorizar el detalle o activar el modo de 120 Hz cuando preferimos una respuesta más fluida en títulos más rápidos. Además, dos de los tres puertos HDMI son compatibles con ALLM y uno puede utilizar eARC para enviar sonido a una barra compatible.
No podemos olvidar que uno de los aspectos más prácticos de esta Xiaomi está en el sistema operativo. Fire TV viene integrado, lo que significa que podemos acceder directamente a plataformas como Netflix, Prime Video o Disney+ sin necesidad de conectar ningún aparato externo. Chromecast y Alexa también forman parte de la experiencia. De hecho, el mando incorpora acceso al asistente para buscar contenido, cambiar el volumen, abrir aplicaciones o controlar dispositivos inteligentes compatibles mediante la voz.
El apartado de audio está formado por dos altavoces de 10 W. Xiaomi añade compatibilidad con Dolby Audio, DTS y DTS Virtual para ofrecer una sensación más amplia y mejorar la claridad en las películas, series y otros contenidos. Es verdad que para el uso cotidiano puede ser suficiente, pero también que esas 65 pulgadas parecen pedir a gritos una barra de sonido. Si en algún momento te planteas añadirla, será muy fácil al contar con HDMI, USB 2.0, Ethernet, salida óptica, Bluetooth 5.0 y WiFi de doble banda. En realidad, hay margen suficiente para conectar lo que quieras.
Como te decía antes, ahora podemos comprar esta smart TV por 399 euros, y por eso empieza a encajar especialmente bien. Ofrece mucha pantalla y las funciones que la mayoría utilizamos, pero sin pedir a cambio un presupuesto exagerado. Puede ser especialmente interesante para ti si te mueves entre las 43 y las 55 pulgadas y llevas tiempo pensando en dar el salto a un panel más grande.
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