Redacción
El consumo de alcohol y su impacto sobre la salud continúan siendo objeto de debate científico. Un macroestudio liderado por Miguel Ángel Martínez, catedrático de la Universidad de Navarra e investigador principal de Predimed, analizará en cerca de 10.000 personas con factores de riesgo cardiovascular la relación entre distintos patrones de consumo, la dieta mediterránea y la evolución de variables cardiovasculares, metabólicas y neurocognitivas. La Dra. Rosa Molina, psiquiatra del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, explica a iSanidad que la investigación, financiada íntegramente con fondos públicos, busca generar evidencia mediante su seguimiento durante tres o cuatro años.
¿En qué fase están?
Actualmente, nos encontramos en la fase de reclutamiento activo y evaluación de los participantes. Hemos completado gran parte de la planificación logística y de los protocolos de medición de variables biológicas y de salud mental.
¿Van a alcanzar el objetivo de reclutar esas 10.000 personas?
Sí, estamos muy cerca de nuestro objetivo de 10.000 participantes. El éxito ha tenido que ver con la implicación en el estudio de más de 500 médicos coordinados por el director del proyecto, el catedrático Miguel Angel Martinez y de la colaboración con centros de salud locales, campañas de sensibilización y la claridad en la comunicación sobre los beneficios y garantías del estudio. Hasta ahora, la respuesta de la población dentro de los rangos de edad definidos ha sido muy positiva, lo que nos permite ser optimistas sobre lograr el número final de inscritos.
«En estas cohortes podemos estudiar la influencia del consumo moderado o elevado de alcohol en la aparición de enfermedades crónicas y mortalidad»
Han escogido para el estudio hombres mayores de 50 años y mujeres mayores de 55, ¿por qué han decidido analizar este rango de edad?
La elección de este rango de edad tiene razones médicas y epidemiológicas. En este grupo hay un mayor riesgo acumulativo. El impacto del consumo de alcohol en enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurocognitivas se hace más evidente a partir de estas edades.
Se trata de un período crítico de prevención secundaria. En estas cohortes podemos estudiar la influencia del consumo moderado o elevado de alcohol en la aparición de enfermedades crónicas y mortalidad, con una ventana de seguimiento que resulta estadísticamente significativa.
¿Durante cuánto tiempo van a hacer el seguimiento de estos pacientes y qué cantidades deberían ingerir?
El seguimiento será a largo plazo, de aproximadamente tres o cuatro años, con evaluaciones periódicas para registrar cambios en salud cardiovascular, metabólica y neurocognitiva, así como hábitos de consumo y factores psicosociales.
«Los participantes reportan sus hábitos actuales y, si es necesario, se les orienta sobre consumo responsable»
No se trata de inducir consumo de alcohol. Los participantes reportan sus hábitos actuales y, si es necesario, se les orienta sobre consumo responsable. Para aquellos que consumen alcohol, se registran cantidades y tipos, pero el estudio no promueve el aumento ni la reducción obligatoria, sino que observa patrones naturales para analizar riesgos y beneficios según los datos epidemiológicos. En cualquier caso lo que sí que estamos observando es que por el mero hecho de estar siendo estudiados, los voluntarios se sienten más impulsados a cuidar de su salud.