
12/08/2026 a las 06:20h.
Ciertas noches merecen huir de la contaminación lumínica y alzar la vista al cielo. La de este miércoles 12 de agosto al jueves 13 es una de ellas, y no precisamente por el eclipse de Sol que acapara todas las miradas. Si existe un evento astronómico de verano por excelencia, esas son las perseidas, que este año alcanzarán su máximo entre las 02.00 y las 03.00 horas del jueves, con 100 meteoros por hora.
El coordinador de investigación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Jonay González, explica una de las singularidades de este año: la Luna estará nueva tras el eclipse y la ausencia de su luz facilitará la observación de la lluvia de estrellas.
Otra de las ventajas de este fenómeno a tener en cuenta es que no es necesario trasladarse a la cumbre para disfrutarlo, simplemente basta acercarse a un lugar libre de contaminación lumínica.
«En Canarias, afortunadamente, tenemos uno de los mejores cielos del mundo, de los tres mejores para observar el universo, por lo que podemos encontrar cualquier sitio para ver este fenómeno con claridad», apunta Rodríguez, quien, eso sí, insta a alejarse del centro de ciudades como Las Palmas de Gran Canaria o Santa Cruz de Tenerife.
En este sentido, se deben tener en cuenta las recomendaciones de las autoridades ante el eclipse: piden evitar los desplazamientos innecesarios a la cumbre y otras zonas forestales para reducir el riesgo de aglomeraciones e incendios.
Además, las también conocidas como lágrimas de San Lorenzo podrán seguir viéndose durante las noches de este jueves y viernes, aunque el número de meteoros por hora será menor.
El origen
Las perseidas se producen cuando la Tierra atraviesa la estela de partículas de polvo y hielo que deja el cometa Swift-Tuttle a su paso alrededor del Sol. Cada año, nuestro planeta cruza esa región de su órbita encontrándose con estos restos.
Las partículas, muchas de ellas del tamaño de un grano de arena, entran en la atmósfera a velocidades de hasta 250.000 kilómetros por hora, según detalla el experto, y al hacerlo generan los destellos de luz que conocemos como estrellas fugaces.
El nombre de las Perseidas procede de la constelación de Perseo, donde se encuentra el punto del cielo en el que parecen surgir sus meteoros.