El arte urbano está a punto de colarse entre las paredes de uno de los espacios con mayor carga histórica de El Puerto. El artista asturiano Juan Díaz-Faes inaugura este jueves 13 de agosto ‘Böhl de Faes’, su nueva exposición en el Palacete Fernán Caballero de la Fundación Osborne, una propuesta concebida expresamente para dialogar —y también contrastar— con el carácter clásico del edificio.

El propio título esconde buena parte del espíritu de la muestra. ‘Böhl de Faes’ juega, por un lado, con el apellido del artista y, por otro, con Cecilia Böhl de Faber, la escritora que adoptó el seudónimo masculino de Fernán Caballero y que da nombre al palacete. Pero Díaz-Faes lleva el juego todavía más lejos: leído como un particular «bol de Faes», el nombre sirve para definir una exposición en la que ha decidido mezclar diferentes disciplinas, materiales, tamaños y formas de entender su trabajo.

«Mis exposiciones normalmente son muy abiertas porque soy muy multidisciplinar y me gusta tocar muchos palos», explica el artista mientras todavía se desembalan y distribuyen las piezas que ocuparán las distintas estancias. Esa filosofía se traducirá en una muestra alejada de la sucesión convencional de cuadros. Habrá pintura, pero también skates, metacrilato, madera, máscaras y piezas de pequeño, medio y gran formato, además de intervenciones relacionadas con el universo de Osborne y trabajos de lettering.

A ello se sumarán dos o tres murales realizados directamente en el espacio, una posibilidad especialmente atractiva para un creador acostumbrado a trabajar a gran escala. «Cuando te permiten en un sitio como este pintar un mural, que no siempre te dejan, hay que aprovechar», señala. La intención es trasladar parte de la experiencia de encontrarse uno de sus trabajos en plena calle al interior de un edificio histórico.

Precisamente ahí estará uno de los principales atractivos de ‘Böhl de Faes’: el choque entre dos lenguajes aparentemente alejados. Las formas geométricas, los patrones, el cómic, el grafiti y los característicos personajes sonrientes de Díaz-Faes ocuparán unas estancias de estética clásica. «Es más bonito el contraste», reconoce el artista, que ha seleccionado las obras pensando también en aquello que podía funcionar dentro de un espacio de estas características.

El negro tendrá una presencia predominante. Díaz-Faes acostumbra a trabajar con una paleta deliberadamente reducida, que utiliza como una suerte de limitación creativa, aunque la exposición incorporará también algunas piezas con otros tonos. Más allá de los materiales y los colores, existe un elemento que atraviesa buena parte de su producción: el humor. «Intento en mi vida y en mi trabajo ser un poco divertido porque, ya que nos toca hacerlo, vamos a pasárnoslo bien», resume.

Las sonrisas que aparecen reiteradamente en sus personajes tampoco son casuales. Forman parte de una obra vinculada al placer del propio proceso creativo y a una manera desenfadada de aproximarse al arte, aunque tras esa primera lectura amable se esconda un trabajo que invita a detenerse en sus detalles.

La exposición supone además un reencuentro entre Díaz-Faes y la Fundación Osborne. La relación comenzó en 2021, cuando el artista participó en el 65 aniversario del Toro de Osborne e intervino una pieza de cinco por cinco metros. Aquella colaboración fue el primer contacto entre el creador, la Fundación y Colección SOLO y terminó dando paso a una relación que ahora continúa en este enclave portuense.

La muestra podrá visitarse de martes a sábado, de 20:00 a 23:00 horas, hasta el próximo 10 de septiembre, con personal en las salas para acompañar a los visitantes y acercarles las claves de las obras. Una oportunidad, en definitiva, para contemplar cómo el mundo del grafiti, el cómic y el muralismo se introduce durante unas semanas en uno de los espacios patrimoniales de El Puerto.