«1976 fue el año de ‘Rocky’, claro. A nadie le importaba ‘Carrie'». La frase es de Brian De Palma, descontento por cómo United Artists había lanzado su película. Estamos viendo en esta serie veraniega que la cosecha de 1976 fue de lo mejor en el nuevo Hollywood capitaneado por la generación de De Palma, Scorsese, Schrader, Lucas, Coppola y Spielberg, pero nadie contaba con la aparición inesperada y fulgurante de Sylvester Stallone con su guion e interpretación de ‘Rocky’. ‘Carrie’ había costado un millón y medio de euros y acabó recaudando 29 millones. ‘Taxi driver’ fue más barata –un poco más de un millón–, y también recaudó algo menos, unos 25 millones. El presupuesto de ‘Rocky’ no alcanzó los 835.000 euros, pero su beneficio sería infinitamente mayor: 102 millones en todo el mundo.

Negocio económico redondo. Pero no solo eso. En la ceremonia de los Oscar, celebrada el 28 de marzo de 1977, competían por el premio a la mejor película ‘Taxi driver’, ‘Todos los hombres del presidente’ –próxima entrega de la serie–, ‘Network’ y ‘Esta tierra es mi tierra’: un filme sobre la paranoia y la violencia en la sociedad estadounidense, uno sobre la corrupción política, otro sobre el poder insaciable de la televisión y un ‘biopic’ de Woody Guthrie, respectivamente. Pero fue la quinta película en liza, la historia de superación de un púgil italoamericano llamado Rocky Balboa, la que conseguiría el Oscar al mejor filme. No solo este, sino que John G. Avildsen –sólido cineasta al servicio de las ideas de Stallone–, desbancaría a Sidney Lumet, Alan J. Pakula y al mismísimo Ingmar Bergman –que competía con ‘Cara a cara’– como mejor director.

Perdió ‘Rocky’ en las demás categorías en las que competía. Peter Firth y Faye Dunaway, por ‘Network’, vencieron a Stallone y Talia Shire como mejor actor y actriz (la Sissy Spacek de ‘Carrie’ también había sido nominada). Paddy Chayefsky (‘Network’ otra vez) le birló a Stallone la estatuilla al mejor guion original. La película se tomó la revancha en el aspecto técnico, ya que los montadores de ‘Rocky’, Richard Halsey y Scott Conrad, fueron recompensados con el Oscar por encima de sus homónimos en ‘Network’, ‘Todos los hombres del presidente’ y ‘Esta tierra es mi tierra’. El que se fue de vacío fue ‘Taxi driver’. ‘Rocky’ ganó tres de las ocho en las que fue nominado, pero dos de ellas fueron las más importantes.

El semental italiano

Cuando rodó la película, Stallone había cumplido 30 años. No era un recién llegado a la industria, pero solo había hecho pequeños papeles en ‘Adiós, muñeca’, ‘La carrera de la muerte del año 2000’ y ‘Bananas’. Y, como protagonista, ‘The party at Kitty and Stud’s’, un filme erótico de 1970 que permaneció medio oculto hasta después del éxito de ‘Rocky’, cuando se reestrenó con el título de… ¡’The italian stallion’! (juego de palabras entre semental y Stallone italianos).

Póster de 'Rocky'

Póster de ‘Rocky’ / EPC

Los Oscar y el éxito comercial le dieron alas para crecer… ¡y de qué manera! Dos años después debutaba como director con ‘La cocina del infierno’, sobre uno de los barrios más conflictivos de Nueva York en la década de los 40. Luego haría un poco de todo, de sindicalista, matón, policía o soldado del futuro. Pero sobre todo, y en menos de 10 años, rentabilizó el personaje de Rocky en tres películas más –la saga ya va por los nueve títulos incluyendo los del ‘spin off’ ‘Creed’– y protagonizó y produjo tres de su otra saga de éxito, ‘Rambo’ –cinco filmes a día de hoy–.

Una tradición muy americana

Todo gracias a revisar una tradición cinematográfica muy americana, la del cine de boxeo (‘Gentleman Jim’, ‘Cuerpo y alma’, ‘El ídolo de barro’, ‘Más dura será la caída’, ‘Marcado por el odio’, ‘Toro salvaje’, ‘Million dollar baby’), desde una perspectiva menos sórdida de lo habitual y destinada a mostrar que, con esfuerzo y tesón, los púgiles más humildes, como Balboa, pueden conseguir su sueño; el sueño americano, en definitiva.

Rocky se gana la vida haciendo de recaudador para un usurero de Filadelfia. Entabla relaciones con una chica introvertida (Talia Shire), se hace amigo del hermano de esta (Burt Young), confía en su veterano entrenador (Burgess Meredith), sigue ejercitándose y acaba obteniendo su recompensa: cuando el rival del actual campeón de los pesos pesados, Apollo Creed (Carl Weathers), se fractura la mano, el campeón decide buscar como contrincante a un púgil desconocido. Buena parte de la película está orientada hacia el combate final entre Rocky y Apollo, filmado sin la tensión y la sangre de otras películas. En medio, Rocky se entrena a fondo y sube hasta lo alto de las escaleras del Museo de Arte de Filadelfia, su cima particular, al son de la epopéyica ‘Gonna fly now’, tema escrito por el autor de la banda sonora del filme, Bill Conti.

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