La situación en Ceuta no hace más que agravarse 13 días después del asalto fronterizo de miles de inmigrantes procedentes de Marruecos. En la ciudad autónoma permanecen, según el propio gobierno ceutí, alrededor de 10.000 personas. Los servicios públicos están desbordados. La ausencia de infraestructuras, el hacinamiento y la falta de higiene hacen temer el riesgo de brotes infecciosos. Los servicios de limpieza no dan abasto. Y la violencia ha llegado a los centros de salud.

La sanidad está al borde de un colapso sin precedentes. El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta ha dado la voz de alarma ante las condiciones de insalubridad y el riesgo de propagación de enfermedades. Los facultativos han detectado que «ya hay casos de diarrea con fiebre» y que las condiciones de los inmigrantes, de los que se desconoce su estado de vacunación, pueden hacer que aparezcan brotes epidémicos. Los sindicatos médicos refieren casos de sarna y tuberculosis. «No puede ser que el Ministerio de Sanidad y el de Defensa no hayan desplegado ya la logística adecuada», sentencia el doctor Enrique Roviralta, presidente del órgano colegiado.

Roviralta ha desmentido a la ministra de Sanidad, Mónica García, quien asegura que la avalancha migratoria en Ceuta «no ha interferido en la atención a los ciudadanos». Ceuta vive una «auténtica catástrofe asistencial», subraya el médico, que ha pedido por carta a la ministra que acuda a la ciudad autónoma para que pueda observar la situación de primera mano.

Propagación de enfermedades

Roviralta recuerda que «si hubiera un brote epidémico del tipo que fuera —tuberculosis, disentería, cólera, o un simple brote de sarampión—, colapsaría aún más el actual sistema sanitario». Una situación que se une a la congestión de los servicios que denuncian los trabajadores consultados por THE OBJECTIVE. Las competencias sanitarias recaen en el Ministerio de Sanidad, a través del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), que rechaza que haya saturación.



Los riesgos no se circunscriben solo al hospital o los centros de salud, sino que se extienden por toda la ciudad autónoma. Fuentes policiales señalan a este periódico que la situación en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) es «tercermundista». Los agentes tienen contacto con inmigrantes que presentan síntomas de enfermedades infectocontagiosas como sarna o tuberculosis.

El colapso asistencial va más allá de los servicios sanitarios o de acogida. Los servicios públicos de Ceuta no alcanzan a gestionar una invasión migratoria que se extiende ya por dos semanas. Trabajadores públicos señalan a este periódico que el caos se ha apoderado de servicios como el de limpieza. «No hay más que darse una vuelta por la playa», recuerdan.

Los propios ciudadanos ceutíes han elevado una petición a las autoridades para reclamar medidas urgentes que permitan mejorar la seguridad y los problemas de insalubridad que se viven en las zonas de playa de la ciudad autónoma. Se unen a la petición de los sindicatos de reforzar los recursos humanos en los servicios esenciales. Juan Iglesias, presidente de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) en Ceuta, señala en declaraciones a THE OBJECTIVE que «la ciudad está completamente desfasada».

La acumulación de miles de personas en asentamientos temporales, zonas industriales o zonas de monte cercanas ha obligado a activar un operativo especial de mantenimiento y salubridad por parte de la ciudad autónoma en los últimos días que se antoja insuficiente. Los sindicatos llevan días pidiendo un refuerzo de plantillas que alcance a todos los servicios esenciales, desde policía y personal de extranjería hasta personal de limpieza.

Iglesias denuncia la situación actual a la que se enfrentan los ceutíes con unas vías públicas saturadas. «Los servicios de limpieza están preparados para dar cobertura a 85.000 habitantes y han entrado otros 80.000, de los que se han quedado varios miles, muchos de ellos haciendo sus necesidades en la calle». «Es como volver a la Edad Media», añade.

Controles de armas

Este martes, el propio CSIF reclamaba la presencia del Ejército en el Hospital Universitario de Ceuta y en los centros de salud de la ciudad autónoma tras un nuevo intento de agresión con arma blanca a un trabajador del centro hospitalario. El sindicato considera «inaceptable» que en plena crisis migratoria los trabajadores sufran estos episodios de violencia en las instalaciones públicas y denuncian la «incomprensible ausencia de un retén militar permanente a la entrada de los centros sanitarios».

El sindicato de funcionarios exige a la Delegación del Gobierno y al Ingesa el endurecimiento de los controles de acceso tanto al hospital como a los centros de salud para evitar la introducción de armas y cualquier objeto que suponga un riesgo para trabajadores y pacientes. «Las administraciones competentes deben asumir su responsabilidad de manera urgente para blindar nuestros centros sanitarios», añade la organización.