Comparar, dicen, siempre es odioso. Y en el Palau va a ocurrir en la nueva campaña que llega por delante, con una plantilla completamente renovada y con un nuevo técnico como Aleksandar Sekujlic que representa el futuro ante un Xavi Pascual que cuenta con un pasado demasiado reciente como blaugrana y difícilmente habrá quedado atrás en la mente del aficionado culé. Y ahí aparece la pregunta: ¿podrá Sekulic eclipsar la figura de Pascual?
La respuesta, a día de hoy, parece muy sencilla a las primeras de cambio: evidentemente, no. Pero el deporte, y especialmente el Barça, está lleno de respuestas que duran lo que tarda en comenzar una temporada.
El técnico de Gavà juega con ventaja en esta comparación. No solo por trayectoria, sino por memoria. Su nombre está asociado a una de las etapas más exitosas de la historia del baloncesto azulgrana. En su primera etapa, entre 2008 y 2016, conquistó 19 títulos, entre ellos una Euroliga, cuatro Ligas ACB y tres Copas del Rey.

El Barça ha hecho una apuesta por el técnico esloveno, y ahora deberá mostrar sus virtudes como nuevo técnico / FCB
Regresó al Palau en noviembre de 2025, en un momento delicado, y acabó llevando al equipo hasta la final de la ACB antes de aceptar la propuesta de Dubai. Es decir, Pascual no se marcha como un técnico cualquiera. Se marcha dejando una huella difícil de igualar. Y eso pesa.
Una idea diferente en el Palau
Sekulic, en cambio, aterriza en Barcelona con otro tipo de argumentos. No tiene el palmarés de Pascual, pero sí una trayectoria que invita al optimismo y, sobre todo, una idea muy definida de lo que quiere construir. El técnico esloveno, de 48 años, llega con contrato hasta 2028 después de haber conquistado con Dubai la primera Liga ABA de la historia del club. Y aquí está la primera clave. Sekulic no viene al Barça para continuar el proyecto de Pascual. Viene para cambiarlo.
El club ha decidido dar un volantazo. Plantilla más joven, más atlética, más dinámica y con muchos jugadores que deberán estrenarse o crecer en un escenario tan exigente como la Euroliga. El propio Sekulic ha hablado de un Barça con más ritmo, intensidad y carácter colectivo. Su objetivo no es que el equipo gane por inercia, sino que construya una identidad reconocible. Ahí puede empezar a ganar terreno.

Xavi Pascual siempre gozará del cariño del Palau, aunque ahora será el entrenador rival en Dubai / SPORT.es
Porque si Pascual representa la experiencia, la jerarquía y el conocimiento profundo de la Euroliga, Sekulic representa la renovación. El catalán ya ha demostrado prácticamente todo lo que un entrenador puede demostrar en Europa. El esloveno está ante la gran oportunidad de su carrera. Y esa diferencia puede convertirse en gasolina.
Un puesto exigente
En el Barça no bastará con tener una buena idea. Habrá que ganar. Habrá que soportar el ruido y al mismo tiempo ganarse el cariño de la afición que lo seguirá con mucho ojo. Habrá que convivir con la comparación permanente con técnicos que han dejado huella como Pascual, oJasikevicius.
Y habrá que hacerlo con un equipo que, precisamente por su juventud, necesitará tiempo. La paradoja es que Sekulic podría acabar eclipsando a Pascual sólo con títulos.
Si el nuevo Barça recupera energía, vuelve a competir por los grandes títulos y consigue que una generación de jugadores que todavía debe demostrarlo todo crezca bajo su mando, la comparación dejará de tener sentido. Será la historia de un entrenador que llegó después y terminó construyendo algo diferente.

Aleksander Sekulic sabe que llega a un club exigente y le pedirá títulos este mismo año / Gorka Urresola
Pascual, mientras tanto, tendrá su propio desafío en Dubai. Allí encontrará un proyecto ambicioso, campeón de la ABA y con la Euroliga como gran escaparate. Firma por tres temporadas, hasta 2029, y tendrá la misión de consolidar a un club que apenas empieza a escribir su historia europea.
Dos caminos opuestos. Dos entrenadores con perfiles diferentes. Y una curiosa coincidencia: Sekulic ocupa el lugar que deja Pascual y Pascual se queda con el proyecto que Sekulic ayudó a hacer campeón. Ahora solo falta saber quién sale ganando del intercambio. El tiempo, como siempre, tendrá la última palabra.