El arte puede ejercer fascinación, y la inmersión en una obra tiene algo de trance. El director Pierre Schoeller se inspira en esa sugerente idea para dar pie al extraño cambio de actitud de una mujer. La película francesa ‘El síndrome Rembrandt’ vincula dos aspectos tan lejanos como la pintura y la energía nuclear en una historia sobre el desconcertante camino que toma una científica tras contemplar unos cuadros del maestro holandés. Schoeller, en cuya trayectoria emergen ‘Un pueblo y su rey’ y ‘El ejercicio del poder’, habla de la conciencia climática en un ‘thriller’ industrial de carga atípica por su aire denso y su inclinación narrativa por los conceptos complejos y el campo teórico. Su tono despierta interés y a ratos incluso resulta absorbente, hecho que convive con la percepción de que el autor no articula de manera equilibrada el proceso del personaje interpretado por Camille Cottin y tampoco integra del mejor modo los temas que le preocupan y que quiere señalar.