El ‘caso Julián Álvarez’ se calienta y cada vez se encona más. El futbolista ha hablado con su técnico, Diego Simeone, en los minutos previos a la sesión de entrenamiento matinal. Julián ha tenido que esperar dos días para reiterar su deseo de jugar en el Barça, pero la charla no ha salido lo bien que esperaba el internacional argentino. Según el periodista César Luis Merlo, Simeone se ha remitido a la decisión del club de no venderle y no ha atendido a razones, algo que ha molestado de forma profunda tanto a Julián como a su entorno, que se sienten traicionados por un entrenador que luchó mucho para convencerle y que parecía que podía ser una puerta para convencer a su club de dejarle salir.

Según esta información, Julián Álvarez salió muy dececpionado de la mini-charla que mantuvo con Simeone, ya que la única explicación que el técnico le dio es que iba a contar con él y que haría lo posible en la temporada para mejorarle como futbolista. No atendió al sentir del futbolista, que empieza a estar muy agobiado con su situación y que ve como pasa el tiempo y no hay nada que se mueva para que se abra una negociación con el Barça.

Tanto Julián como su entorno consideran que Simeone no se está portando nada bien porque el delantero confió en él y en su proyecto para salir de Inglaterra cuando tenía otras opciones y habría cierto compromiso en dejarle ir siempre que hubiese una buena oferta para el Atlético. Se generó una gran confianza entre los dos tras el fichaje por el club colchonero, algo que se ha ido rompiendo ya que Simeone se ha alineado totalmente con su club. De hecho, consideran que el entrenador rojiblanco se ha lavado las manos en este caso y prefiere mirar hacia otro lado cuando siempre ha dejado claro que solo desea tener jugadores comprometidos en su equipo.

Julián Álvarez y su entorno consideraban que Simeone era prácticamente la única persona capaz de convencer a los directivos del Atlético para que cambiaran de idea y abrieran un nuevo escenario a pesar del lío que se ha montado todo el verano. Y, por lo que parece, esta vía está completamente cerrada y ahora seguirán intentándolo más arriba.

El delantero no va a cejar en su empeño de luchar por su salida al Barça y va a seguir presionando. Si Simeone no ha atendido a razones, el futbolista esperará el regreso del consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, para hablar cara a cara con él. Tanto Julián como su entorno mantienen que Gil les prometió facilitarles la salida en verano, pero ahora se ha desdicho de todo para retenerle a toda costa. Será casi el último intento de una situación complicada.