Científicos de diversos centros japoneses han identificado fármacos que ofrecen sinergia con el inhibidor de PARP olaparib en modelos de adenocarcinoma ductal pancreático. En ratones portadores de tumores humanos en localización heterotópica, la terapia de combinación con el inhibidor de Chk1 prexasertib ocasionó una drástica ralentización del crecimiento del tumor, especialmente manifiesta a las tres …

Científicos de diversos centros japoneses han identificado
fármacos que ofrecen sinergia con el inhibidor de PARP olaparib en modelos de
adenocarcinoma ductal pancreático. En ratones portadores de tumores humanos en
localización heterotópica, la terapia de combinación con el inhibidor de Chk1
prexasertib ocasionó una drástica ralentización del crecimiento del tumor,
especialmente manifiesta a las tres semanas, cuando el volumen tumoral fue algo
más de dos veces mayor, en contraste con los animales control, en los que el
volumen fue más de 12 veces mayor que al inicio del tratamiento.

En todos los
modelos esta reducción cumplió con los criterios de actividad antitumoral de
significancia clínica, sin provocar pérdida de peso corporal relevante, lo que
sugiere que esta combinación es bien tolerada. La actividad de estos fármacos
fue confirmada en líneas celulares de este tipo de cáncer, en las que olaparib
y prexasertib exhibieron una efectividad superior a la de las combinaciones
basadas en olaparib y quimioterapias convencionales, como gemcitabina,
5-fluorouracilo u oxaliplatino.

Adicionalmente, en células tumorales con el gen
BRCA intacto, la combinación seleccionada mostró una toxicidad sinérgica,
elevando marcadamente la proporción de células en proceso de muerte celular
programada o apoptosis, que pasó del 7% con olaparib en monoterapia al 47% con
la adición de prexasertib. Yoshihito Morimoto, investigador de la Universidad
Farmacéutica de Showa y director del estudio,
afirma que el beneficio de la
terapia se extendió a los clones con resistencia adquirida a la gemcitabina. En
algunas de estas células, el tratamiento también redujo de forma significativa
la expresión de la ribonucleótido reductasa M1, enzima esencial para sobrevivir
al estrés asociado a la replicación crónica, añade el científico. Los hallazgos
ofrecen una sólida base para el desarrollo de ensayos clínicos que exploren
este régimen terapéutico en pacientes con tumores pancreáticos sin mutaciones
en BRCA, concluye Morimoto.


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